…o cuando te retiras a una respiración de justicia….
Y la ciudad, ya debe andar por esas alfombras mágicas,
por esos mil comprensivos rincones de nuestro corazón…
y el esqueleto con esa percusión de Sol, y calor humano…
y las estrellas de mar, al fondo de la canción…
y nuestras manos, que deben encontrarse,
extendidas como mantos, por los caminos…
y la noche, con el santo oído de los montes…
Y la ciudad, ya debe andar por esas alfombras mágicas,
por esos mil comprensivos rincones de nuestro corazón…
y el esqueleto con esa percusión de Sol, y calor humano…
y las estrellas de mar, al fondo de la canción…
y nuestras manos, que deben encontrarse,
extendidas como mantos, por los caminos…
y la noche, con el santo oído de los montes…