Si tu idea era trascender,
no tienes de qué preocuparte.
Si deseabas hacerlo a tu modo,
cumpliste con ello, cabalmente.
Te agradezco que me des la oportunidad
de enamorarme de cualquiera mejor que tú.
Te agradezco que dejes aflorar tu cualidad
de no terminar lo que comienzas.
Si el rencor lo tiñese de color
sería un renombrado pintor.
Si la rabia fuese savia, sorbería
hasta su última gota.
Si mis lágrimas fuesen lluvia
construiría el arca sin demora.
Si me pagaran por odiarte
habría amasado una fortuna.
Si dibujara tu silueta con mis manos
me convertiría en el mejor mimo.
Si no fuese ira lo que me nace
no escribiría en bronce cada frase.
Si ampliara mi vocabulario
sería solo otro mal recurso literario.
Te agradezco que no me permitas
hablarte nuevamente en persona.
Te agradezco que al menos,
de forma inconsciente,
no irrumpas cada noche en mis sueños.
Si el rencor lo tiñese de color...
Última edición: