BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y me meto en matrimonios y helechos
y las zarzas se cumplen y visto enormes faldones
contubernios de rosas y completo la cópula
en festines de mastines con prontitud de carne
desnutrida. Paseo las hordas de mis horas
con conjuntivitis y largas emulsiones
de llantos, con alguna minúscula extirpación
de llamas en las sienes. Cuando las estivales
sensaciones resuelven el milagro de los apóstoles,
todos se disfrazan de altitudes y mediciones, hasta
que aborrecen sus antiguos vocabularios, y renacen
entre las cenizas de un miembro decapitado
por el orden de un alfabeto continuo. Mido
la lejanía entre desórdenes y meticulosas ramajes,
velámenes de tierras altas, y constantes resplandores.
Oh sí, del llanto extraigo supremas consonantes,
y del labio fundido. Y las cabezas de los fósforos
cumplimentan su aturdida convulsión, donde
esternones y vacíos, son sólo la sombra hermosa
del día-.
©
y las zarzas se cumplen y visto enormes faldones
contubernios de rosas y completo la cópula
en festines de mastines con prontitud de carne
desnutrida. Paseo las hordas de mis horas
con conjuntivitis y largas emulsiones
de llantos, con alguna minúscula extirpación
de llamas en las sienes. Cuando las estivales
sensaciones resuelven el milagro de los apóstoles,
todos se disfrazan de altitudes y mediciones, hasta
que aborrecen sus antiguos vocabularios, y renacen
entre las cenizas de un miembro decapitado
por el orden de un alfabeto continuo. Mido
la lejanía entre desórdenes y meticulosas ramajes,
velámenes de tierras altas, y constantes resplandores.
Oh sí, del llanto extraigo supremas consonantes,
y del labio fundido. Y las cabezas de los fósforos
cumplimentan su aturdida convulsión, donde
esternones y vacíos, son sólo la sombra hermosa
del día-.
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