Rafapuello
Poeta fiel al portal
Un grito lleno de silencio
por aquellas voces que ya no se escucharan,
voces cuyos dueños son los muertos,
voces cuyos ecos nunca morirán.
Muertos, frutos de la injusticia,
en vida, víctimas de la no solidaridad,
atropellados por la total avaricia
de aquellos inhumanos que hacen parte de la sociedad.
Colombia, hoy Colombia grita,
y su bandera derrama lágrimas de dolor,
hoy su tierra triste regurgita
justicia, justicia es su clamor…
Colombianos que apátridas debieran ser
hoy felices sin lógica razón,
si tuvieran la oportunidad de muertos volver a nacer
seguro nacerían como una rata o un ratón.
Políticos o politiqueros,
alimentados de miserableza,
de diez familias son mandaderos
y de ellos comiendo las migajas de su mesa.
Y el asunto no son las migajas,
que grandes son para los que hoy están en pobreza,
es el irónico descanso para los que están en la mortaja,
mientras el miserable, su plato lleno de miserableza.
Y miserableza no por estrechez,
porque bien lleno su plato está,
porque mal creyente si es,
al darle gracias a Dios por lo que robado ha.
Mis letras, solo como el grito mudo,
que el luchador en su agonía pudo proferir,
letras en las que el perdón es lo que nace,
cuando al leerlas, en tu garganta se hace un nudo,
al recordarte las palabras de Jesús antes de morir…
“Perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Rafael Puello
Barranquilla – Colombia.
por aquellas voces que ya no se escucharan,
voces cuyos dueños son los muertos,
voces cuyos ecos nunca morirán.
Muertos, frutos de la injusticia,
en vida, víctimas de la no solidaridad,
atropellados por la total avaricia
de aquellos inhumanos que hacen parte de la sociedad.
Colombia, hoy Colombia grita,
y su bandera derrama lágrimas de dolor,
hoy su tierra triste regurgita
justicia, justicia es su clamor…
Colombianos que apátridas debieran ser
hoy felices sin lógica razón,
si tuvieran la oportunidad de muertos volver a nacer
seguro nacerían como una rata o un ratón.
Políticos o politiqueros,
alimentados de miserableza,
de diez familias son mandaderos
y de ellos comiendo las migajas de su mesa.
Y el asunto no son las migajas,
que grandes son para los que hoy están en pobreza,
es el irónico descanso para los que están en la mortaja,
mientras el miserable, su plato lleno de miserableza.
Y miserableza no por estrechez,
porque bien lleno su plato está,
porque mal creyente si es,
al darle gracias a Dios por lo que robado ha.
Mis letras, solo como el grito mudo,
que el luchador en su agonía pudo proferir,
letras en las que el perdón es lo que nace,
cuando al leerlas, en tu garganta se hace un nudo,
al recordarte las palabras de Jesús antes de morir…
“Perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Rafael Puello
Barranquilla – Colombia.