Y porque siento que debo valorar mucho más la paz,
ponerme por sombrero, el Pirineo azul…
y por los primeros mandamientos del abecedario,
porque nunca terminaré de agradecer a mis amigos, lo bastante…
las sugestiones de esos afluentes negros,
y ese tacto que invade los paisajes…
y como alimaña que respira la llanura constelada,
y como la sonrisa de la Luna de Marruecos;
las lagartijas que corren sobre el tiempo,
y ese cuenco dorado de nuestras sombras…
el querer expansivo,
y los que llegaron con alas de fuego,
y los que llegaron cantando...
y cuando dicen que la novia, es la iglesia.