…. Y cuando esto me gusta, sin ser revoltoso…
cuando es nuestra piel, como las olas,
y como el profundo jardín de la respiración correcta…
los tenderetes, ingrávidos y agradecidos, por esos atardeceres de verano;
los positivos colores que hemos encontrado juntos,
los alegres colores de los mosaicos sobre los cielos…
y esos archipiélagos de frondosidades románticas y medicinales,
y esas carreras de bicicletas,
y los templos espontáneos, entre riachuelos cantarines,
entre aves exóticas y chocolatinas…