Alex Courant
Poeta adicto al portal
Un momento bastó ver tu pupila en claridad
y en sus aguas nadar como un pez albo de color,
un momento bastó para reflejar su equidad
cuando encontré al mirar tu mirada un tácito amor.
Hay veces que tus labios cual granada son tan rojos,
hay veces que mis ojos son ciegos sin poca calma,
las veces cuando el beso es de mis ojos a tus ojos
y de labio a labio una mirada guía al alma.
Hay veces que en marfil tallado eres la única rosa,
hay veces que escultor soy con mis manos y el punzón,
veces cuando eres sólo mi credo, mi fe, mi diosa,
y tus latidos hacen latir a mi corazón.
Hay veces que revelas tu fértil naturaleza,
hay veces cuado enjuicio lo que no fui o no sería
sin poder ser el sol que se preñe de tu belleza
cuando nuestros dos cuerpos, desnudos, son poesía.
Eres aquel suspiro que el aire libre conoce,
luna que, inconsolable, la noche oscura aguardaba,
sueño que sin soñar mi vida entera reconoce,
yo sólo sé que sin conocerte, ya te amaba.
y en sus aguas nadar como un pez albo de color,
un momento bastó para reflejar su equidad
cuando encontré al mirar tu mirada un tácito amor.
Hay veces que tus labios cual granada son tan rojos,
hay veces que mis ojos son ciegos sin poca calma,
las veces cuando el beso es de mis ojos a tus ojos
y de labio a labio una mirada guía al alma.
Hay veces que en marfil tallado eres la única rosa,
hay veces que escultor soy con mis manos y el punzón,
veces cuando eres sólo mi credo, mi fe, mi diosa,
y tus latidos hacen latir a mi corazón.
Hay veces que revelas tu fértil naturaleza,
hay veces cuado enjuicio lo que no fui o no sería
sin poder ser el sol que se preñe de tu belleza
cuando nuestros dos cuerpos, desnudos, son poesía.
Eres aquel suspiro que el aire libre conoce,
luna que, inconsolable, la noche oscura aguardaba,
sueño que sin soñar mi vida entera reconoce,
yo sólo sé que sin conocerte, ya te amaba.