Tu tanga y mi espejo

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
No tengo redes sociales porque ninguna red como tus dedos,
ni naufragios ni diluvio, porque sólo naufrago en tu mar,
no tengo idioma oficial más que el idioma de tus besos
ni universo más que tú y tu pecho como sistema solar.

No tengo monedas para el cambio ni tarjeta de crédito,
ni buses ni trenes que suban la velocidad,
tengo eso sí, disponible en el techo del cuarto un espejo
para mirarte la espalda cuando te vas a acostar.

No tengo Polo Norte ni buzón de Santa Claus en casa
ni Sala Cuarta ni Juzgado de Familia en mi habitación,
pero tengo una tanga que dejaste olvidada
a las tres de la mañana bajo el colchón.

Ni oficio, ni dudas, ni beneficios, ni arenas movedizas,
ni un Robin Hood, ni Sherlock Holmes ni Chapulín Colorado,
ni un tazón de las cosas más dulces, ni tu lengua bendita,
ni un día de los inocentes, ni tu ombligo mojado.

No me hagas decir en este segundo tu nombre,
que no tengo fianza ni seguro ni condena,
y sin embargo, sin embargo tengo un "dónde"
y tu tanga traviesa para enredarme en tus tierras.

Ni tengo cargos extras, ni express, ni autopista sin presas,
ni una selva virgen, ni tu pezón rosado,
ni un pajarito con hambre para darle alpiste,
ni un audio de gemidos que te los han copiado.

Y aún así, aún así no tengo miedo ni siquiera a la muerte,
ni tengo un Popeye, ni Gulliver, ni un primero de mayo,
ni molinos de vientos, ni un quince de septiembre,
aunque si algo quiero es tenerte en mis brazos.

Y aún así tengo un espejo en el techo que pide turno,
para mojarse solito al ver tu cuerpo desnudo.
 
No tengo redes sociales porque ninguna red como tus dedos,
ni naufragios ni diluvio, porque sólo naufrago en tu mar,
no tengo idioma oficial más que el idioma de tus besos
ni universo más que tú y tu pecho como sistema solar.

No tengo monedas para el cambio ni tarjeta de crédito,
ni buses ni trenes que suban la velocidad,
tengo eso sí, disponible en el techo del cuarto un espejo
para mirarte la espalda cuando te vas a acostar.

No tengo Polo Norte ni buzón de Santa Claus en casa
ni Sala Cuarta ni Juzgado de Familia en mi habitación,
pero tengo una tanga que dejaste olvidada
a las tres de la mañana bajo el colchón.

Ni oficio, ni dudas, ni beneficios, ni arenas movedizas,
ni un Robin Hood, ni Sherlock Holmes ni Chapulín Colorado,
ni un tazón de las cosas más dulces, ni tu lengua bendita,
ni un día de los inocentes, ni tu ombligo mojado.

No me hagas decir en este segundo tu nombre,
que no tengo fianza ni seguro ni condena,
y sin embargo, sin embargo tengo un "dónde"
y tu tanga traviesa para enredarme en tus tierras.

Ni tengo cargos extras, ni express, ni autopista sin presas,
ni una selva virgen, ni tu pezón rosado,
ni un pajarito con hambre para darle alpiste,
ni un audio de gemidos que te los han copiado.

Y aún así, aún así no tengo miedo ni siquiera a la muerte,
ni tengo un Popeye, ni Gulliver, ni un primero de mayo,
ni molinos de vientos, ni un quince de septiembre,
aunque si algo quiero es tenerte en mis brazos.

Y aún así tengo un espejo en el techo que pide turno,
para mojarse solito al ver tu cuerpo desnudo.

Realmente grata tu forma de expresar tus sentimientos, con gran revuelo y desde el titulo llama la atención, tiene mucho erotismo a mi parecer pero eso lo hace especial, tiene muchas imágenes las cuales sugieren un gran versar, saludos cordiales, encantado de leerte, gran escrito.
 
Realmente grata tu forma de expresar tus sentimientos, con gran revuelo y desde el titulo llama la atención, tiene mucho erotismo a mi parecer pero eso lo hace especial, tiene muchas imágenes las cuales sugieren un gran versar, saludos cordiales, encantado de leerte, gran escrito.
El erotismo es parte de la vida. Saludos. Un placer recibirte por acá.
 
No tengo redes sociales porque ninguna red como tus dedos,
ni naufragios ni diluvio, porque sólo naufrago en tu mar,
no tengo idioma oficial más que el idioma de tus besos
ni universo más que tú y tu pecho como sistema solar.

No tengo monedas para el cambio ni tarjeta de crédito,
ni buses ni trenes que suban la velocidad,
tengo eso sí, disponible en el techo del cuarto un espejo
para mirarte la espalda cuando te vas a acostar.

No tengo Polo Norte ni buzón de Santa Claus en casa
ni Sala Cuarta ni Juzgado de Familia en mi habitación,
pero tengo una tanga que dejaste olvidada
a las tres de la mañana bajo el colchón.

Ni oficio, ni dudas, ni beneficios, ni arenas movedizas,
ni un Robin Hood, ni Sherlock Holmes ni Chapulín Colorado,
ni un tazón de las cosas más dulces, ni tu lengua bendita,
ni un día de los inocentes, ni tu ombligo mojado.

No me hagas decir en este segundo tu nombre,
que no tengo fianza ni seguro ni condena,
y sin embargo, sin embargo tengo un "dónde"
y tu tanga traviesa para enredarme en tus tierras.

Ni tengo cargos extras, ni express, ni autopista sin presas,
ni una selva virgen, ni tu pezón rosado,
ni un pajarito con hambre para darle alpiste,
ni un audio de gemidos que te los han copiado.

Y aún así, aún así no tengo miedo ni siquiera a la muerte,
ni tengo un Popeye, ni Gulliver, ni un primero de mayo,
ni molinos de vientos, ni un quince de septiembre,
aunque si algo quiero es tenerte en mis brazos.

Y aún así tengo un espejo en el techo que pide turno,
para mojarse solito al ver tu cuerpo desnudo.
Buenos días
Un placer encontrar tus letras en mi entrada de nuevo
Gracías por compartirlas
Un saludo
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba