tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el espacio vuelvo a empezar juntando retazos de viento, huyendo de las caras en la oscuridad. Pudiendo sentir las heridas de la noche en las paredes invisibles de mi cuerpo, transito la magia de las sombras escondidas detrás de una imagen surrealista. Los sonidos van adecuándose al encierro del bosque en el invierno más crudo de mi habitación. En breves minutos el viento dejará salir su animalidad perversa y nos seducirá a través de la ventana. Las calles vacías de mi cuento triste inspirarán a mi cuerpo a correr entre las nubes. Y si mi propia sombra decidiera caminar hacia a mí y me vea de frente, sabré que se convertirá en mi asesina. El viento me ha dicho al oído que odia a los árboles de ciudad. La noche comenzará su exhibición inversiva plena de jardines mentales y adivinatorios epocales. El viento dijo también que saldrá de casería, es que no soporta que nadie más que yo pueda verlo, valora mi sensibilidad pero no le alcanza. Todo es irritación iridiscente entre paisajes displacenteros poco exuberantes. La gente seguirá muriendo encerrada dentro de sus cuerpos, aunque deseen soterrar el miedo de sus miradas inficionadas por el reflejo inconsciente de su sombra.