Jeronimovillan
Poeta recién llegado
Constancia sea dicha (¡Oh gran temor!),
que temo a las represalias del tiempo
furioso que, pavoneándose, llega rápido
a su destino.
Sea dicha la constancia del afligido
(¡Oh gran duda!), que esta borrasca
de preguntas, nunca sean respondidas.
No queda más remedio (¡Oh gran martirio!)
aquel cristal preciado, mañanero, matutino…
No sea más soñar (¡Oh gran sueño!)
el día que en que cristal dorado a otras
bocas enamorase; que dejara sola a mi vida,
tragando la tierra de este campo.
Y los cristales que liberan estas penas,
quedarse en el suelo cosechando la grandeza,
la grandeza mía, de un valiente niño,
a quien cristales aborreció y edifico
sobre ellos la esperanza.
Jerónimo Villa
Versos trasnochados
que temo a las represalias del tiempo
furioso que, pavoneándose, llega rápido
a su destino.
Sea dicha la constancia del afligido
(¡Oh gran duda!), que esta borrasca
de preguntas, nunca sean respondidas.
No queda más remedio (¡Oh gran martirio!)
aquel cristal preciado, mañanero, matutino…
No sea más soñar (¡Oh gran sueño!)
el día que en que cristal dorado a otras
bocas enamorase; que dejara sola a mi vida,
tragando la tierra de este campo.
Y los cristales que liberan estas penas,
quedarse en el suelo cosechando la grandeza,
la grandeza mía, de un valiente niño,
a quien cristales aborreció y edifico
sobre ellos la esperanza.
Jerónimo Villa
Versos trasnochados