Lo inmenso de extrañarte
es lo inescrutable de necesitarte
como lo insondable de tu falta
es lo indecible de no escucharte.
Las recuerdos son estelas de preguntas
que conservo entre albas de naranjas
para iluminar las calles
por donde sonrías fábulas de mariposas.
Ésta noche llueve;
un enjambre de dioses extraños
insisten en ensanchar abismos
entre los precipicios donde te busco.
Yo solo voy contigo dentro mío
aferrado a tu luz hermosa como escudo;
tu sola estás conmigo dentro tuyo
y ambos, en transición uno del otro,
con el ángel en el alma estremecido.
es lo inescrutable de necesitarte
como lo insondable de tu falta
es lo indecible de no escucharte.
Las recuerdos son estelas de preguntas
que conservo entre albas de naranjas
para iluminar las calles
por donde sonrías fábulas de mariposas.
Ésta noche llueve;
un enjambre de dioses extraños
insisten en ensanchar abismos
entre los precipicios donde te busco.
Yo solo voy contigo dentro mío
aferrado a tu luz hermosa como escudo;
tu sola estás conmigo dentro tuyo
y ambos, en transición uno del otro,
con el ángel en el alma estremecido.
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