En un rincón del Parque de la Ciudadela (Barcelona), mis padres los domingos me llevaban para ver títeres. Escenario, argumento y personajes siempre los mismos:
Un cárcel de cartón piedra.
Una princesa muy guapa que siempre secuestraban y encerraban.
Un dragón malo, tan malo, que era secuestrador.
Un príncipe libertador y guapísimo, tanto, que era algo ambiguo, pues nunca se casaba con la princesa.
La función terminaba cuando el principe la liberaba.
Entonces todo el pueblo que allí acudía rompía en aplausos.
Han pasado 65 años, el pueblo sigue aplaudiendo.
PepeSoriano
SafeCreative
Junio2021
Un cárcel de cartón piedra.
Una princesa muy guapa que siempre secuestraban y encerraban.
Un dragón malo, tan malo, que era secuestrador.
Un príncipe libertador y guapísimo, tanto, que era algo ambiguo, pues nunca se casaba con la princesa.
La función terminaba cuando el principe la liberaba.
Entonces todo el pueblo que allí acudía rompía en aplausos.
Han pasado 65 años, el pueblo sigue aplaudiendo.
PepeSoriano
SafeCreative
Junio2021