Marcelo Merlo
Poeta recién llegado
Volábamos de noche,
volábamos de día,
a cualquier hora,
de la mano, abrazados,
descalzos, desnudos
de tiempo y espacio.
Volábamos sin saber siquiera
que estábamos volando.
Cuando todos miraban
hacia abajo, escapábamos,
unidos por la risa,
unidos por el llanto,
todo era una buena excusa
para volar, volar, volar,
y seguir volando.
volábamos de día,
a cualquier hora,
de la mano, abrazados,
descalzos, desnudos
de tiempo y espacio.
Volábamos sin saber siquiera
que estábamos volando.
Cuando todos miraban
hacia abajo, escapábamos,
unidos por la risa,
unidos por el llanto,
todo era una buena excusa
para volar, volar, volar,
y seguir volando.