J. M. Ossorio
Poeta recién llegado
Como una flor en ningún tiempo adivinada
imaginó el tesorero de tu cariño,
en los ventanales, prenda extendida
y afuera el eco de la ciudad,
y murmurando como en novelas
aprovechó tu impotencia.
Cayó la lluvia en los arroyos destemplados
y puso una caricia en tu soledad.
Levanta el alba, va alcanzando el nuevo ciclo,
la luminaria entra en mi alma a través de tus ojos.
Mi corazón se llena de colores
Y aunque me lleve el aire y el sol coloree tu perfil
Te aclaman las estrellas, luz saliente, flor blanca
Comparo tu preciosidad con la nieve y con el rocío
dibujas en mis días, todo aquello desenlaza
Sueños y emociones de la noche a la alborada.
Tiempo y sigilo
Una morada en el cielo
Un huerto en el mar
Una paloma en tu pecho
Un volver a comenzar
Una esperanza de estrellas
Un latir de truhan
Una islilla en tu cama
Una puesta de sol.
Voces y coros
Paraísos y mimos
Palabra y quebranto
Flor que no está.
imaginó el tesorero de tu cariño,
en los ventanales, prenda extendida
y afuera el eco de la ciudad,
y murmurando como en novelas
aprovechó tu impotencia.
Cayó la lluvia en los arroyos destemplados
y puso una caricia en tu soledad.
Levanta el alba, va alcanzando el nuevo ciclo,
la luminaria entra en mi alma a través de tus ojos.
Mi corazón se llena de colores
Y aunque me lleve el aire y el sol coloree tu perfil
Te aclaman las estrellas, luz saliente, flor blanca
Comparo tu preciosidad con la nieve y con el rocío
dibujas en mis días, todo aquello desenlaza
Sueños y emociones de la noche a la alborada.
Tiempo y sigilo
Una morada en el cielo
Un huerto en el mar
Una paloma en tu pecho
Un volver a comenzar
Una esperanza de estrellas
Un latir de truhan
Una islilla en tu cama
Una puesta de sol.
Voces y coros
Paraísos y mimos
Palabra y quebranto
Flor que no está.