Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las gotas resbalan sobre la humedad de otra.
Se rebalsan sin poder comprender el infinito
se colman, caen y se estrellan.
Es una a la vez, la imagen del rio, del mar, del lago
del pueril descanso que aúlla,
la misma pecaminosa estrofa,
sin poder gastarla, aniquilarla
o al menos siquiera renombrarla.
Una a la vez, a su imagen y semejanza.
Infames y cruentas
cuentan
desde el principio,
una y otra
emulando el mismo presagio
entre estas dos columnas
que son mis ruinas,
la misma estrofa.
Se rebalsan sin poder comprender el infinito
se colman, caen y se estrellan.
Es una a la vez, la imagen del rio, del mar, del lago
del pueril descanso que aúlla,
la misma pecaminosa estrofa,
sin poder gastarla, aniquilarla
o al menos siquiera renombrarla.
Una a la vez, a su imagen y semejanza.
Infames y cruentas
cuentan
desde el principio,
una y otra
emulando el mismo presagio
entre estas dos columnas
que son mis ruinas,
la misma estrofa.
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