dragon_ecu
Esporádico permanente
Puedes suponer tantas cosas...
hasta suponer que supones.
El mundo se halla más lleno
de suposiciones que certezas,
porque aún siendo ciertas,
pueden suponer que no lo son.
Pasa que las suposiciones
son extensiones de los deseos...
y por ello inalcanzables.
Que el deseo satisfecho se hace recuerdo,
mientras el incumplido sigue vivo.
Puedes suponer tantas cosas
hasta suponer que suponen que supones...
hasta suponer que estás satisfecho,
aunque el deseo siga ardiendo,
y te sigas mintiendo mientras supones.
Y suponer lo malo fuera de si...
y suponer lo bueno en el interior.
Y el deseo insatisfecho te lleva...
te lleva a suponer estar dichoso...
mientras te sientes perfecto,
en un mundo fallido.
Y le sacas la lengua a la realidad,
si al fin y al cabo cumpliste tu deseo,
asi y solo lo supongas logrado.
La realidad jamás te golpeará,
porque supones ser su dueño.
Es que puedes suponer tantas cosas...
hasta suponer que supones...
hasta suponer tu realidad.
Y llegas a suponer realidades ajenas,
a suponer que todos suponen,
suponer que puedan tener
cada quien su opinión.
Tomarla como suposición,
diferente de lo que supones,
y esas realidades se vuelven suposiciones...
suposiciones tuyas y nada más.
Y suponer que son tus mismas suposiciones...
y suponer entonces que son solo suposiciones tuyas.
Suponer que las otras son solo suposiciones...
suposiciones y nada más.
Que tan solo suponen la realidad,
es que pueden suponer tantas cosas,
hasta suponer que suponen,
que todo es una suposición.
Suponer que la cultura,
se supone alfabeta,
suponer que antes de la letra,
la cultura era supuesta.
Basta un discurso supuesto,
suponiendo que los demás suponen.
Que los persas suponían,
que los celtas suponían,
que la mayoría no tenía letra ni leía,
y supones que suponían.
Es que pueden suponer tantas cosas,
hasta suponer que supones.
¿Dónde entonces se halla la certeza?
Si tantos suponen...
Si hay tantas suposiciones...
Nos quedan solo las coincidencias,
sobre la incertidumbre de suponer.
hasta suponer que supones.
El mundo se halla más lleno
de suposiciones que certezas,
porque aún siendo ciertas,
pueden suponer que no lo son.
Pasa que las suposiciones
son extensiones de los deseos...
y por ello inalcanzables.
Que el deseo satisfecho se hace recuerdo,
mientras el incumplido sigue vivo.
Puedes suponer tantas cosas
hasta suponer que suponen que supones...
hasta suponer que estás satisfecho,
aunque el deseo siga ardiendo,
y te sigas mintiendo mientras supones.
Y suponer lo malo fuera de si...
y suponer lo bueno en el interior.
Y el deseo insatisfecho te lleva...
te lleva a suponer estar dichoso...
mientras te sientes perfecto,
en un mundo fallido.
Y le sacas la lengua a la realidad,
si al fin y al cabo cumpliste tu deseo,
asi y solo lo supongas logrado.
La realidad jamás te golpeará,
porque supones ser su dueño.
Es que puedes suponer tantas cosas...
hasta suponer que supones...
hasta suponer tu realidad.
Y llegas a suponer realidades ajenas,
a suponer que todos suponen,
suponer que puedan tener
cada quien su opinión.
Tomarla como suposición,
diferente de lo que supones,
y esas realidades se vuelven suposiciones...
suposiciones tuyas y nada más.
Y suponer que son tus mismas suposiciones...
y suponer entonces que son solo suposiciones tuyas.
Suponer que las otras son solo suposiciones...
suposiciones y nada más.
Que tan solo suponen la realidad,
es que pueden suponer tantas cosas,
hasta suponer que suponen,
que todo es una suposición.
Suponer que la cultura,
se supone alfabeta,
suponer que antes de la letra,
la cultura era supuesta.
Basta un discurso supuesto,
suponiendo que los demás suponen.
Que los persas suponían,
que los celtas suponían,
que la mayoría no tenía letra ni leía,
y supones que suponían.
Es que pueden suponer tantas cosas,
hasta suponer que supones.
¿Dónde entonces se halla la certeza?
Si tantos suponen...
Si hay tantas suposiciones...
Nos quedan solo las coincidencias,
sobre la incertidumbre de suponer.