Doce de julio, amanece

Medusa

Desertora
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.

Debe uno salir de este laberinto que son las emociones. Un detalle es que todo pasa por ahí. La cultura, la cruel tortura de lo repetido. Debo usar tu prosa como una luz entre tantos días nubosos. Saludos. Med.
 
Hay momentos, breves instantes que nos sentimos muertos como si no existieramos, un micro conmovedor,
siempre es un lujo leerle estimada poeta, mi respeto en un abrazo de oso; espero que esté bien.

hug-235.png
 
Última edición:
Debo decir que este texto llegó como una punzada terrible, ahí justo donde debería llegar. Tú sabes que la indiferencia hacia el otro marca el rasgo de identidad del feroz individualismo en boga, sordo y ciego ante cualquier cualquier cosa que no sea uno mismo.

Sin embargo, entre esta homogeneidad, están también los que aún su humanidad es un espejo. Y bien sé que tú eres una de ellos, querida amiga.

En todo caso, es algo positivo que hayas vuelto a escribir, que te desfogues hasta tocar conciencias. Eso vale y es válido.

Te abrazo mucho, con afecto imperecedero.

Ah, y esto del Sabines, que estaría muy de acuerdo contigo:


La procesión del entierro en las calles de la ciudad es ominosamente patética. Detrás del carro que lleva el cadáver, va el autobús, o los autobuses negros, con los dolientes, familiares y amigos. Las dos o tres personas llorosas, a quienes de verdad les duele, son ultrajadas por los cláxones vecinos, por los gritos de los voceadores, por las risas de los transeúntes, por la terrible indiferencia del mundo. La carroza avanza, se detiene, acelera de nuevo, y uno piensa que hasta los muertos tienen que respetar las señales de tránsito. Es un entierro urbano, decente y expedito.

No tiene la solemnidad ni la ternura del entierro en provincia. Una vez vi a un campesino llevando sobre los hombros una caja pequeña y blanca. Era una niña, tal vez su hija. Detrás de él no iba nadie, ni siquiera una de esas vecinas que se echan el rebozo sobre la cara y se ponen serias, como si pensaran en la muerte. El campesino iba solo, a media calle, apretado el sombrero con una de las manos sobre la caja blanca. Al llegar al centro de la población iban cuatro carros detrás de él, cuatro carros de desconocidos que no se habían atrevido a pasarlo.

Es claro que no quiero que me entierren. Pero si algún día ha de ser, prefiero que me encierren en el sótano de la casa, a ir muerto por las calles de Dios sin que nadie se dé cuenta de mí. Porque si amo profundamente esta maravillosa indiferencia del mundo hacia mi vida, deseo también fervorosamente que mi cadáver sea respetado.


Jaime Sabines
 
Debe uno salir de este laberinto que son las emociones. Un detalle es que todo pasa por ahí. La cultura, la cruel tortura de lo repetido. Debo usar tu prosa como una luz entre tantos días nubosos. Saludos. Med.
Si puede ser luz para vos, entonces me quedo feliz, Enzo. :)
Yo me conozco la salida del laberinto, nomas que me gustan las emociones, y la esquivo, jajjaja:eek::p
Abrazazo, gracias por leerme.
 
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Hay momentos, breves instantes que nos sentimos muertos como si no existieramos, un micro conmovedor,
siempre es un lujo leerle estimada poeta, mi respeto en un abrazo de oso; espero que esté bien.

hug-235.png
Sí sí, Guadalupe, es que hay instantes de algunas vidas que nadie ve, miradas y urgencias que nadie comprende.
Gracias mil por llegar hasta aquí, me encuentro bien, sí, gracias, y espero que vos también.
Besos y abrazos.
 
Debo decir que este texto llegó como una punzada terrible, ahí justo donde debería llegar. Tú sabes que la indiferencia hacia el otro marca el rasgo de identidad del feroz individualismo en boga, sordo y ciego ante cualquier cualquier cosa que no sea uno mismo.

Sin embargo, entre esta homogeneidad, están también los que aún su humanidad es un espejo. Y bien sé que tú eres una de ellos, querida amiga.

En todo caso, es algo positivo que hayas vuelto a escribir, que te desfogues hasta tocar conciencias. Eso vale y es válido.

Te abrazo mucho, con afecto imperecedero.

Ah, y esto del Sabines, que estaría muy de acuerdo contigo:


La procesión del entierro en las calles de la ciudad es ominosamente patética. Detrás del carro que lleva el cadáver, va el autobús, o los autobuses negros, con los dolientes, familiares y amigos. Las dos o tres personas llorosas, a quienes de verdad les duele, son ultrajadas por los cláxones vecinos, por los gritos de los voceadores, por las risas de los transeúntes, por la terrible indiferencia del mundo. La carroza avanza, se detiene, acelera de nuevo, y uno piensa que hasta los muertos tienen que respetar las señales de tránsito. Es un entierro urbano, decente y expedito.

No tiene la solemnidad ni la ternura del entierro en provincia. Una vez vi a un campesino llevando sobre los hombros una caja pequeña y blanca. Era una niña, tal vez su hija. Detrás de él no iba nadie, ni siquiera una de esas vecinas que se echan el rebozo sobre la cara y se ponen serias, como si pensaran en la muerte. El campesino iba solo, a media calle, apretado el sombrero con una de las manos sobre la caja blanca. Al llegar al centro de la población iban cuatro carros detrás de él, cuatro carros de desconocidos que no se habían atrevido a pasarlo.

Es claro que no quiero que me entierren. Pero si algún día ha de ser, prefiero que me encierren en el sótano de la casa, a ir muerto por las calles de Dios sin que nadie se dé cuenta de mí. Porque si amo profundamente esta maravillosa indiferencia del mundo hacia mi vida, deseo también fervorosamente que mi cadáver sea respetado.


Jaime Sabines

Vos y tus cosas... :oops:

Vos sabes, mi amigo querido, volver a hacer el intento de escribir, por necesidad de decir mi sentir.

Me arde la existencia, me hinca mucho y fuerte, la indiferencia.

Gracias por venir con Sabines, tan tremendo y revelador.

Te abrazo fuerte a vos y a tu corazón de poio, porque te quiero infinitudes. :*)
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.

Siempre se nos atraviesan en el camino esos instantes donde no se nos comprende en
urgencia, se siente la melancolia y ese silencio es como la complicidad de lo que
sentimos. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.

Cuesta entender la indiferencia frente a quien sufre. Este es un mundo en el cual los villanos son más populares que los buenos y la empatía brilla por su ausencia. Los valores están cambiados.
Algunos pocos piensan todavía en los demás y mientras eso pase habrá esperanza.
Me agradó mucho la sensibilidad que pusiste en este tema.
Un abrazo.
 
Siempre se nos atraviesan en el camino esos instantes donde no se nos comprende en
urgencia, se siente la melancolia y ese silencio es como la complicidad de lo que
sentimos. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
Hay momentos en los que somos invisibles o así nos sentimos...
Agradezco su paso por mis letras y su amable comentario.
Saludos para usted.
 
Cuesta entender la indiferencia frente a quien sufre. Este es un mundo en el cual los villanos son más populares que los buenos y la empatía brilla por su ausencia. Los valores están cambiados.
Algunos pocos piensan todavía en los demás y mientras eso pase habrá esperanza.
Me agradó mucho la sensibilidad que pusiste en este tema.
Un abrazo.
Cuesta entender el silencio, el "mirar para otro lado", cuesta y duele... y a veces mata.
Gracias por su lectura y su comentario tan amable.
Abrazo.
 
It didn't need to be so hard.

You don't see me.. but I'm still there in the shadows...
resist babe, resist
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.
Reflexivo mensaje , nos dejas en tu linda prosa estimada Medusa. La indiferencia, la ausencia, esa que tanto tememos, que tanto nos angustia en algunos momentos, siempre hay que comprenderla y revelarla, así fuera a nosotros mismos o en bellas palabras como la presentas. Sin dudas de esta manera hay mas consuelo y desahogo. Un placer pasar a visitar tus letras. Amables saldos.
Inés.
 
Reflexivo mensaje , nos dejas en tu linda prosa estimada Medusa. La indiferencia, la ausencia, esa que tanto tememos, que tanto nos angustia en algunos momentos, siempre hay que comprenderla y revelarla, así fuera a nosotros mismos o en bellas palabras como la presentas. Sin dudas de esta manera hay mas consuelo y desahogo. Un placer pasar a visitar tus letras. Amables saldos.
Inés.

Gracias, Ines, por visita y tu amable comentario, me da gusto que sean de tu agrado.
Saludos.
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.

He repasado incansable en ciertos momentos este escrito desde que le di like mi Querida Amiga y Poeta @Medusa , le encuentro matices distintos y profundidad, de igual manera me hiciste pensar en una nota que escribí en otro micro, he divagado sobre el despertar, el abrir lo ojos, en esa sensación de estar y pasar inadvertido, en esa punzada que quiebra, rompe, delimita, coarta, confluye y detona... El silencio que grita y pasa inadvertido por muchos, por todos. El dolor que provoca la indiferencia ante cualquier evento cotidiano o no, suceso trascendente o no, pero sobre todo, indiferencia ante una vida plena o no con todos sus giros, pero no, no todo pasa inadvertido para algún corazón sensible. Tu escrito lo manifiesta. Muchas Gracias por compartir tu Arte sensible. Por favor acepta mi saludo afectuoso, mi Admiración y mis mejores deseos : Fortaleza, Salud, Armonía y Poesía sinfín
 
Excelente prosa que transmite ese sentimiento de abandono y soledad en el que a veces se sume el ser humano desesperanzado, el que ve solamente las paredes del túnel en el que está, pero no las posibles salidas. Un gusto leerte estimada poeta. Que estés bien y mejor cada día. Un abrazo.
 
He repasado incansable en ciertos momentos este escrito desde que le di like mi Querida Amiga y Poeta @Medusa , le encuentro matices distintos y profundidad, de igual manera me hiciste pensar en una nota que escribí en otro micro, he divagado sobre el despertar, el abrir lo ojos, en esa sensación de estar y pasar inadvertido, en esa punzada que quiebra, rompe, delimita, coarta, confluye y detona... El silencio que grita y pasa inadvertido por muchos, por todos. El dolor que provoca la indiferencia ante cualquier evento cotidiano o no, suceso trascendente o no, pero sobre todo, indiferencia ante una vida plena o no con todos sus giros, pero no, no todo pasa inadvertido para algún corazón sensible. Tu escrito lo manifiesta. Muchas Gracias por compartir tu Arte sensible. Por favor acepta mi saludo afectuoso, mi Admiración y mis mejores deseos : Fortaleza, Salud, Armonía y Poesía sinfín
Querida Grace, gracias a vos por la sensibilidad, empatía y respeto de tus palabras.
Me da mucho gusto tu paso por aquí.
Un abrazo agradecido y sincero.
 
Excelente prosa que transmite ese sentimiento de abandono y soledad en el que a veces se sume el ser humano desesperanzado, el que ve solamente las paredes del túnel en el que está, pero no las posibles salidas. Un gusto leerte estimada poeta. Que estés bien y mejor cada día. Un abrazo.
A veces los túneles no tienen salida...
Estimado Poeta, gracias por su lectura y su comentario amable.
Abrazo.
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.
Entonces yo quiero ser tú, porque necesito ser invisible para estar tranquila y sin sobresaltos. Me alegra haberte leído, FELIZ FINDE.
 
He repasado incansable en ciertos momentos este escrito desde que le di like mi Querida Amiga y Poeta @Medusa , le encuentro matices distintos y profundidad, de igual manera me hiciste pensar en una nota que escribí en otro micro, he divagado sobre el despertar, el abrir lo ojos, en esa sensación de estar y pasar inadvertido, en esa punzada que quiebra, rompe, delimita, coarta, confluye y detona... El silencio que grita y pasa inadvertido por muchos, por todos. El dolor que provoca la indiferencia ante cualquier evento cotidiano o no, suceso trascendente o no, pero sobre todo, indiferencia ante una vida plena o no con todos sus giros, pero no, no todo pasa inadvertido para algún corazón sensible. Tu escrito lo manifiesta. Muchas Gracias por compartir tu Arte sensible. Por favor acepta mi saludo afectuoso, mi Admiración y mis mejores deseos : Fortaleza, Salud, Armonía y Poesía sinfín
Gracias, Desire, por pasar.
A mi me da gusto tu lectura.
Hermoso finde pa vos también.
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MEGA FELIZ FINDE.
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.
Desesperado mensaje; escrito bonito a partir de su carga emocional.
Slds
 
Waoooo, que poema, cuánto sentimiento guardado, directo, explosivo, infinito en lo finito, volviste como una medusa sideral, volando muy alto, me ha impactado la profundidad que hay en lo expresado, felicitaciones Medu, felicitaciones...!!
 
Abro los ojos... no sé si es un sueño, ¿a qué hora me dormí?
Quiero decir que ya desperté, que me miren, ¡que estoy viva!
Pero sólo una aguda punzada siento, justito ahí donde me heriste, justo ahí duele: en la vida que ya no tengo.
Nadie me nombra ni me mira, es más fácil negarme.
Un silencio cómplice, nadie habla: todos callan mi muerte, como callaron mi vida.
Desde esa soledad invisible a los ojos del mundo es que nacen las mejores poesías.
Me gustó mucho.
Felicitaciones!
 

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