Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
La promesa presente en cada vientre
no busca futuro entre los dedos, ni se pierde
en los manglares inundados de caricias
satisfechos del hambre de la raíz aérea.
Todo mi yo huele en tus axilas
a flores de posibles primaveras.
No es la necesidad del verde
que tapiza y gotea la roca más dormida
la que despierta el nido de tu ombligo,
es algo más profundo
que se mueve y se desplaza
como la golondrina del poema,
entre dos mundos.
Sabré darte el placer, de la hoja que se agita
como sábana del lecho en que te extiendes
sobre mí, la tierra en su apogeo y huella,
papeles escritos, en cada ala con tu nombre.