silveriddragon
Poeta adicto al portal
En el espejo habita alguien que no conoces, hasta que alguien te hace voltear hacia adentro.
Palabras de un chamán a su hijo.
I
Eduardo estaba muy cansado, meditando acerca de los errores que había encontrado y tenido que corregir.
Era absurdo. Tantos y tantos errores en la elaboración de aquellas proyecciones. Le habían prometido que si lo terminaba a tiempo podría tomarse unas largas vacaciones en el pueblo de donde provenía.
Al recordar los cielos claramente despejados y los árboles movidos por el viento se sintió algo reconfortado. Casi pudo saborear el olor de un café recién hecho mientras estaba en el pórtico de la casa de sus padres almorzando.
Cerró los ojos invocando esos recuerdos. Se disponía a llevar el informe final a la casa de su jefe.
Pero, recordó su otro trabajo.
En la habitación a un lado de la suya estaba una recámara. Eran ya las 8 de la mañana así que tenía que ir a atender a su huésped.
Con una sonrisa en el rostro, una sonrisa sincera pues la chica le agradaba de manera infantil, era como tener una hermanita menor.
Se acercó a su cama y la despertó suavemente con unas palmaditas en la frente. Unos ojos azules le recibieron mientras trataba de pronunciar ciertas palabras con la boca un poco torcida:
- Buu... buuu.. buenos días - con una voz algo gutural, pero aún así melodiosa - Eeee.. duar.. do.. ¿sooo ... soñé con un caaaaampo verde con muuuuuuchas vacas?
- Ah, señorita, es usted muy afortunada. Soñar con vacas en un campo es signo de buena suerte. Ahora vamos a levantarte para arreglarte. Hoy tienes la visita de tu hermano.
- Eee... eduuuuardo... Eeeentonces, ponme bboooonita.
- Claro que si Alicia, vamos, vamos..
La tomo de una forma delicada de la cintura y la espalda para ayudarla a incorporarse. Después la llevó al baño y espero unos minutos antes de subirla a una silla de ruedas.
No es muy común en el lugar donde vivía que un hombre atendiera a una mujer con capacidades diferentes. Algunos ya lo habían censurado y otros le retiraron la palabra. ¿Qué podía hacer?
Al principio lo hizo como un favor para el jefe de su jefe que no tenía tiempo para atenderla o al menos eso alegaba. Después, con el pasar de los días, terminó por sentirse bien al ayudar a esa pobre alma desvalida.
No sabía si su condición era de nacimiento o si fue por culpa de alguna enfermedad o accidente. Su jefe le advirtió que no preguntara al respecto.
II
Francisco se levantó de su cama un poco aturdido por la fiesta de la noche anterior. Fue al baño a lavarse la cara, bañarse y arreglarse para ir a trabajar.
Tomó una camisa, una corbata de seda y unas botas negras. Se arregló un poco el cabello largo.
Después de darle unos sorbos a una taza de café regresó a la recamará y sacó de su billetera dos billetes grandes y los dejó sobre la cama mientras una mujer del otro lado seguía durmiendo.
Sonrió de manera cínica mientras recordaba como la había forzado.
Llamó por teléfono:
- Aló.... Eduardo, ¿ya está lista la proyección? , Carajo, la quiero inmediatamente en mi oficina. Me vas a explicar todo antes de la junta con el jefe. ...... Si..... Y no olvides que hoy pasa a ver a la inválida esa. .... ¿Cómo? ... ¿qué se llama Alicia? --- Por eso... por eso... a la inválida Alicia... Ok , nos vemos.
Escribió algo en un papel para dejarlo sobre la cama, agarró un saco de su clóset amplio y salió de su casa.
III
Bruno caía lentamente desde una escalera. Sintió como su cuerpo iba cayendo por pausas.
Y despertó sobresaltado. Había tenido ese sueño una y otra vez en los últimos meses. No siempre, pero cuando lo tenía despertaba con sudor sobre la frente.
En su casa con su esposa, en su cama.
Estaba a salvo.
Un hombre adinerado que había conseguido fortuna ayudando a otros a ganar dinero fácil en las apuestas y ahora trataba de entrar en el negocio de los abogados apoyando bufetes.
Recordó las palabras de su doctora. Respirar hondo y profundo por pausas para calmarse.
No le gustaba tomar pastillas ni medicamentos así que trataba de relajarse con ese procedimiento cuando tenía pesadillas.
Tomó un vaso y se sirvió agua de una jarra de cristal colocada en su buró.
Revisó su teléfono donde vió un recordatorio: "Visita Alicia"
Ya había pasado un mes y tenía que ir a ver a su hermana. Que fastidio.
No sabía por que se molestaba en mantenerla media viva y en malas condiciones. Esperaba que su nuevo cuidador se hartara de ella y la terminara agrediendo o dejando abandonada.
Ocurrió justo lo contrario.
Ese tal Eduardo la idolatraba de manera extraña. La trataba como una niña pequeña aunque en realidad era una mujer.
Volteó a la puerta de su habitación. Detrás de ella había un barandal que conducía a unas escaleras. Ese barandal fue arreglado después del accidente.
Antes y ahora Alicia fue un fastidio.
La niña genio de la familia siempre le hizo la vida complicada. La niña buena de papá.
Cuando descubrió sus negocios turbios en lugar de dejarlo en paz fue a armarle un escándalo en su propia casa. No le bastaba con saber.
Alicia siempre metida en quien sabe que manifestaciones, aprendiendo de computadoras, viajando, haciendo amistades raras en varios países.
Tenía una vida de hippie. Eso era... una hippie odiosa.
Y venía a reclamarle su estilo de vida a él, ... el hermano menor.
El accidente que la hizo paralítica y le imposibilitó hablar según palabras de la doctora de la familia.
Jamás volvería a ser la misma y eso... le gustaba.
Al fin lo dejaría en paz y estaría cerca para ver como sufría. Así como sufrió el durante años su presencia con sus aires de ser mejor que él, de regaños, de quejas...
Respiro profundo y se dispuso a ir a su oficina.
Palabras de un chamán a su hijo.
I
Eduardo estaba muy cansado, meditando acerca de los errores que había encontrado y tenido que corregir.
Era absurdo. Tantos y tantos errores en la elaboración de aquellas proyecciones. Le habían prometido que si lo terminaba a tiempo podría tomarse unas largas vacaciones en el pueblo de donde provenía.
Al recordar los cielos claramente despejados y los árboles movidos por el viento se sintió algo reconfortado. Casi pudo saborear el olor de un café recién hecho mientras estaba en el pórtico de la casa de sus padres almorzando.
Cerró los ojos invocando esos recuerdos. Se disponía a llevar el informe final a la casa de su jefe.
Pero, recordó su otro trabajo.
En la habitación a un lado de la suya estaba una recámara. Eran ya las 8 de la mañana así que tenía que ir a atender a su huésped.
Con una sonrisa en el rostro, una sonrisa sincera pues la chica le agradaba de manera infantil, era como tener una hermanita menor.
Se acercó a su cama y la despertó suavemente con unas palmaditas en la frente. Unos ojos azules le recibieron mientras trataba de pronunciar ciertas palabras con la boca un poco torcida:
- Buu... buuu.. buenos días - con una voz algo gutural, pero aún así melodiosa - Eeee.. duar.. do.. ¿sooo ... soñé con un caaaaampo verde con muuuuuuchas vacas?
- Ah, señorita, es usted muy afortunada. Soñar con vacas en un campo es signo de buena suerte. Ahora vamos a levantarte para arreglarte. Hoy tienes la visita de tu hermano.
- Eee... eduuuuardo... Eeeentonces, ponme bboooonita.
- Claro que si Alicia, vamos, vamos..
La tomo de una forma delicada de la cintura y la espalda para ayudarla a incorporarse. Después la llevó al baño y espero unos minutos antes de subirla a una silla de ruedas.
No es muy común en el lugar donde vivía que un hombre atendiera a una mujer con capacidades diferentes. Algunos ya lo habían censurado y otros le retiraron la palabra. ¿Qué podía hacer?
Al principio lo hizo como un favor para el jefe de su jefe que no tenía tiempo para atenderla o al menos eso alegaba. Después, con el pasar de los días, terminó por sentirse bien al ayudar a esa pobre alma desvalida.
No sabía si su condición era de nacimiento o si fue por culpa de alguna enfermedad o accidente. Su jefe le advirtió que no preguntara al respecto.
II
Francisco se levantó de su cama un poco aturdido por la fiesta de la noche anterior. Fue al baño a lavarse la cara, bañarse y arreglarse para ir a trabajar.
Tomó una camisa, una corbata de seda y unas botas negras. Se arregló un poco el cabello largo.
Después de darle unos sorbos a una taza de café regresó a la recamará y sacó de su billetera dos billetes grandes y los dejó sobre la cama mientras una mujer del otro lado seguía durmiendo.
Sonrió de manera cínica mientras recordaba como la había forzado.
Llamó por teléfono:
- Aló.... Eduardo, ¿ya está lista la proyección? , Carajo, la quiero inmediatamente en mi oficina. Me vas a explicar todo antes de la junta con el jefe. ...... Si..... Y no olvides que hoy pasa a ver a la inválida esa. .... ¿Cómo? ... ¿qué se llama Alicia? --- Por eso... por eso... a la inválida Alicia... Ok , nos vemos.
Escribió algo en un papel para dejarlo sobre la cama, agarró un saco de su clóset amplio y salió de su casa.
III
Bruno caía lentamente desde una escalera. Sintió como su cuerpo iba cayendo por pausas.
Y despertó sobresaltado. Había tenido ese sueño una y otra vez en los últimos meses. No siempre, pero cuando lo tenía despertaba con sudor sobre la frente.
En su casa con su esposa, en su cama.
Estaba a salvo.
Un hombre adinerado que había conseguido fortuna ayudando a otros a ganar dinero fácil en las apuestas y ahora trataba de entrar en el negocio de los abogados apoyando bufetes.
Recordó las palabras de su doctora. Respirar hondo y profundo por pausas para calmarse.
No le gustaba tomar pastillas ni medicamentos así que trataba de relajarse con ese procedimiento cuando tenía pesadillas.
Tomó un vaso y se sirvió agua de una jarra de cristal colocada en su buró.
Revisó su teléfono donde vió un recordatorio: "Visita Alicia"
Ya había pasado un mes y tenía que ir a ver a su hermana. Que fastidio.
No sabía por que se molestaba en mantenerla media viva y en malas condiciones. Esperaba que su nuevo cuidador se hartara de ella y la terminara agrediendo o dejando abandonada.
Ocurrió justo lo contrario.
Ese tal Eduardo la idolatraba de manera extraña. La trataba como una niña pequeña aunque en realidad era una mujer.
Volteó a la puerta de su habitación. Detrás de ella había un barandal que conducía a unas escaleras. Ese barandal fue arreglado después del accidente.
Antes y ahora Alicia fue un fastidio.
La niña genio de la familia siempre le hizo la vida complicada. La niña buena de papá.
Cuando descubrió sus negocios turbios en lugar de dejarlo en paz fue a armarle un escándalo en su propia casa. No le bastaba con saber.
Alicia siempre metida en quien sabe que manifestaciones, aprendiendo de computadoras, viajando, haciendo amistades raras en varios países.
Tenía una vida de hippie. Eso era... una hippie odiosa.
Y venía a reclamarle su estilo de vida a él, ... el hermano menor.
El accidente que la hizo paralítica y le imposibilitó hablar según palabras de la doctora de la familia.
Jamás volvería a ser la misma y eso... le gustaba.
Al fin lo dejaría en paz y estaría cerca para ver como sufría. Así como sufrió el durante años su presencia con sus aires de ser mejor que él, de regaños, de quejas...
Respiro profundo y se dispuso a ir a su oficina.
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