Yo extraño las caricias, la mano suave blanca
y aquella su sonrisa que, tan dulce y tan franca,
me daba mi abuelita, que me veía a diario,
mientras que con murmullos rezaba su rosario,
en donde encomendaba al cielo con ternura,
al buen Dios con sus rezos a mi alma entonces pura.
Mi espíritu inocente apenas florecido
recuerda aquellas nieves de poco colorido...
Hoy tengo mi cabeza, con grises del invierno
simulan vagamente aquel mi tiempo tierno,
que ya está tan distante como aves que lejanas
cuando la vida acaba, la pueblan ya de canas…,
mas sigo recordando aquella “cancioncita”,
que muy llena de amores y que con muchas ganas,
como si fueran versos, cantaba mi abuelita.
Siento que desde el cielo me siguen sus sonrisas
y siento que sus brazos, abrazan como brisas,
hay veces que me llega, como una mariposa
y en otras ocasiones aromas hay de rosa,
cuando hay llanto en mis ojos, es ángel que cobija,
no deja que yo sufra ni deja que me aflija,
cual hada de los cuentos, reluce como estrella
y toma un mil y un formas: de "viejita" o doncella,
todavía a mis años, evoco travesuras
que hacía yo con ella, con sanas aventuras,
qué tiempos fueron esos tan dulces e inocentes
donde los dos “ancianos” o “niños muy sonrientes”
jugamos muchas cosas y bien me consolaba
cuando un raspón tenía y a mares yo lloraba,
Sé que me está esperando con los progenitores
y muy pronto se acerca, el día que esperaba
de estar todos muy juntos, hablándonos de amores.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
INDAUTOR México.
y aquella su sonrisa que, tan dulce y tan franca,
me daba mi abuelita, que me veía a diario,
mientras que con murmullos rezaba su rosario,
en donde encomendaba al cielo con ternura,
al buen Dios con sus rezos a mi alma entonces pura.
Mi espíritu inocente apenas florecido
recuerda aquellas nieves de poco colorido...
Hoy tengo mi cabeza, con grises del invierno
simulan vagamente aquel mi tiempo tierno,
que ya está tan distante como aves que lejanas
cuando la vida acaba, la pueblan ya de canas…,
mas sigo recordando aquella “cancioncita”,
que muy llena de amores y que con muchas ganas,
como si fueran versos, cantaba mi abuelita.
Siento que desde el cielo me siguen sus sonrisas
y siento que sus brazos, abrazan como brisas,
hay veces que me llega, como una mariposa
y en otras ocasiones aromas hay de rosa,
cuando hay llanto en mis ojos, es ángel que cobija,
no deja que yo sufra ni deja que me aflija,
cual hada de los cuentos, reluce como estrella
y toma un mil y un formas: de "viejita" o doncella,
todavía a mis años, evoco travesuras
que hacía yo con ella, con sanas aventuras,
qué tiempos fueron esos tan dulces e inocentes
donde los dos “ancianos” o “niños muy sonrientes”
jugamos muchas cosas y bien me consolaba
cuando un raspón tenía y a mares yo lloraba,
Sé que me está esperando con los progenitores
y muy pronto se acerca, el día que esperaba
de estar todos muy juntos, hablándonos de amores.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
INDAUTOR México.