silveriddragon
Poeta adicto al portal
En la comisura de tus labios
tengo esperanzas de habitar
¿a donde has ido?
Tú quien me enseñaste a amar.
I
Esa mujer no se ha dado cuenta y tampoco quiere hacerlo. Está parada apuntando con su pistola reglamentaria a un coche que va a toda velocidad sobre una carretera de terracería.
Ni siquiera se inmuta ante la advertencia de los tripulantes para que se mueva a un lado. El sonido de las sirenas delatan la proximidad de patrullas persiguiendo al coche.
Está apuntando con frialdad y seguridad. Cuando está a tan solo 50 metros de ella dispara al conductor.
No falla.
El coche se va a un lado y termina semivolcado sobre un campo de avena.
Un tipo diminuto y malencarado trata de abrir la puerta del copiloto. Para salir queda un instante colgando. Maldice la situación.
- Loca del demonio. Dispararnos mientras estamos desarmados. Mis abogados te llevarán de paseo a la calle Salsipuedes
La mujer sonríe un poco orgullosa mientras las patrullas se van estacionando detrás de ella.
De una de las patrullas sale un hombre con uniforme. Ve fastidiado por unos segundos a la camioneta. Toma un papel del tablero de la patrulla y avanza hacia la mujer.
Se coloca delante de ella y con enojo toma su víscera arrojándola al suelo.
- Demonios, demonios, rayos y truenos. Bianca, ¿Quién te pidió dispararles? Estaban rodeados y desarmados.
La mujer sonríe - Comandante, sabemos de sobra que no irán a la cárcel. Están protegidos por la mafia. Mejor mandarles un mensaje así.
- Por eso mismo Bianca, hay que tener tacto. Me lleva la que me trajo contigo. ¿Y ahora que haremos?
Se seca el sudor de la frente con un pañuelo.
- ah y toma. Te mandaron este documento de la oficina de la interpol. Espero que ahí si te sepan controlar. Yo me rindo.
II
Las oficinas administrativas de la tecnoesfera están hasta el tope de trabajo. Toda la gente que trabaja ahí debe pasar por dos filtros de seguridad antes de llegar a sus puestos de trabajo.
Uno de los guardias avisa de la llegada de un paquete con cintas que dice "clasificado".
Anexa viene una carta con un sello del gobierno. Así que considera que es algo importante y que debe atenderse de inmediato.
Va hasta la oficina de un científico cuya playera delgada holgada y pantaloncillos cortos contrastan con su aspecto distraído. Le pide baje a recibir el paquete fuera de las instalaciones ya que o está permitido ingresar nada a menos que sea registrado previamente.
El científico en cuestión sale pensando que se trata de una pieza que solicitó para sus investigaciones en superconductores.
Al llegar a la caseta de vigilancia le extienden un pase de color amarillo.
Se dirige hacia el almacén con una tarjeta de acceso algo gastada pero aún útil.
Lo recibe un hombre de espalda ancha con ojos claros pero piel bronceada. Lo registra antes de entrar al almacén y le pide abra el paquete que está en uno de los estantes al fondo.
El científico camina lentamente y encuentra el paquete junto con la carta que dice:
"Lo felicitamos por sus avances en esta tecnología, por favor reciba esta pieza de buen agrado como muestra de amistad entre nuestro gobierno y la tecnoesfera que sirve al progreso de la humanidad."
Toma el paquete sonriendo pero...
Al momento de quitar la cinta amarilla y abrir el paquete estalla. Una explosión que lo empuja dos metros hacia atrás.
El almacenista se asusta con el sonido y corre a ver lo que ha pasado.
El científico tiene las manos quemadas y el pecho ennegrecido pero aún respira. Se queja a gritos.
Del fondo de la caja que acaba de explotar hay una placa metálica de aluminio que ha quedado doblada pero queda a unos pasos del científico.
Tiene unas palabras en latín: Dolorum Humanitas
III
Un hombre grande, fuerte y de aspecto grotesco con una chamarra de cuero enorme y pantalones azul marino recibe a Bianca en su oficina.
- Veamos, veamos... veamos.... ¿Qué tenemos hoy? Una agente problemática.
Bianca solo tuerce los ojos y suspira fuerte
- Usted señorita tiene el record de un oficial en problemas. Arrestos ilegales, disparos no autorizados con arma reglamentaria, desacato, requisición de propiedad privada innecesariamente, choques de patrullas, lesión a compañeros. ¿Sabe usted que está a punto de ingresar a una clinica de salud mental?
- Por favor, hay gente más loca allá afuera y no está ni en la cárcel ni en el manicomio.
- Bien, bien, así va a ser. - El agente se levanta y se sienta encima del escritorio - Bianca la verdad no te solicitamos por todo esto. Queremos... saber si nos puedes ayudar con algo. ¿Podemos confiar en ti? ¿Podemos?
Bianca lo ve extrañado. ¿Le estaba pidiendo ayuda o la estaba amenazando?
- Tu expediente psicológico dice y cito: "Es una persona con rasgos antisociales, problemas de control de la ira, hiperactiva, tiene conflictos con la autoridad a la que no reconoce y al final dice algo acerca de que .... ahhh ¿cómo decía? ¡ah si! Aún así prefiere completar una misión a toda costa..."
- Por mi todos los psicólogos se pueden ir al carajo.
- Esa actitud. Díos mío. Esa actitud. Es la que estamos buscando. Bravo... bravo ... - el agente sonríe mientras la ve fijamente.
- ¿Qué es lo que quiere de mi?
- Bianca estás a un paso de ser encarcelada, pero eso no creo que te importe en lo absoluto no. Sin embargo hay algo en lo que nos gustaría que nos ayudaras.
- Dispara - y sonríe también
- Nuestros informes de inteligencia nos indican la aparición de un grupo semiterrorista que ataca científicos en diferentes partes del mundo. Pregonan que el avance científico está matando al planeta. Lo paradójico es que usan tecnología para lesionarlos. Nunca los enfrentan, siembran el terror con cartas bomba.
- ¿Y por qué no lo resuelven con todo el equipo que tienen?
- Tenemos la sospecha de que están infiltrados en el gobierno, la policía inclusive la mafia, así de poderoso es el grupo detrás de estos technoterroristas.
- ¿Y usted quiere que yo sola los busque?
- No confíes en nadie, ni siquiera en mi. Siempre puedes no aceptar.
Bianca lo medita. Está claro. Si no acepta la llevarán a una cárcel. Si acepta la están enviando a morir frente a un grupo no reconocido de gente loca como una cabra.
- Por cierto, sospechamos que uno de ellos es este sujeto. - le extiende una hoja con la foto y los datos de un expolicía.
Bianca abre los ojos interesada.
- Voy a hacerlo. Pero al final quiero que se me deje trabajar en paz en esta unidad de la interpol por mi cuenta.
El agente levanta las manos. - Como gustes Bianca. Confiamos plenamente en ti.
Ella se levanta, recibe su arma y algunas credenciales nuevas. Toma la ficha del sujeto en cuestión.
Sonríe recordando las tardes que pasaron juntos entrenando en la academia algunos años atrás. Como lo admiraba compitiendo una y otra vez contra él en los juegos.
También recordó su decepción al saber que se incorporaba al grupo de la policía cibernética. Le aplaudió al saber de un caso que resolvió en tierras lejanas. Finalmente sintió ira al saber que se convirtió en un estafador.
Era Alessandro Costa.
tengo esperanzas de habitar
¿a donde has ido?
Tú quien me enseñaste a amar.
I
Esa mujer no se ha dado cuenta y tampoco quiere hacerlo. Está parada apuntando con su pistola reglamentaria a un coche que va a toda velocidad sobre una carretera de terracería.
Ni siquiera se inmuta ante la advertencia de los tripulantes para que se mueva a un lado. El sonido de las sirenas delatan la proximidad de patrullas persiguiendo al coche.
Está apuntando con frialdad y seguridad. Cuando está a tan solo 50 metros de ella dispara al conductor.
No falla.
El coche se va a un lado y termina semivolcado sobre un campo de avena.
Un tipo diminuto y malencarado trata de abrir la puerta del copiloto. Para salir queda un instante colgando. Maldice la situación.
- Loca del demonio. Dispararnos mientras estamos desarmados. Mis abogados te llevarán de paseo a la calle Salsipuedes
La mujer sonríe un poco orgullosa mientras las patrullas se van estacionando detrás de ella.
De una de las patrullas sale un hombre con uniforme. Ve fastidiado por unos segundos a la camioneta. Toma un papel del tablero de la patrulla y avanza hacia la mujer.
Se coloca delante de ella y con enojo toma su víscera arrojándola al suelo.
- Demonios, demonios, rayos y truenos. Bianca, ¿Quién te pidió dispararles? Estaban rodeados y desarmados.
La mujer sonríe - Comandante, sabemos de sobra que no irán a la cárcel. Están protegidos por la mafia. Mejor mandarles un mensaje así.
- Por eso mismo Bianca, hay que tener tacto. Me lleva la que me trajo contigo. ¿Y ahora que haremos?
Se seca el sudor de la frente con un pañuelo.
- ah y toma. Te mandaron este documento de la oficina de la interpol. Espero que ahí si te sepan controlar. Yo me rindo.
II
Las oficinas administrativas de la tecnoesfera están hasta el tope de trabajo. Toda la gente que trabaja ahí debe pasar por dos filtros de seguridad antes de llegar a sus puestos de trabajo.
Uno de los guardias avisa de la llegada de un paquete con cintas que dice "clasificado".
Anexa viene una carta con un sello del gobierno. Así que considera que es algo importante y que debe atenderse de inmediato.
Va hasta la oficina de un científico cuya playera delgada holgada y pantaloncillos cortos contrastan con su aspecto distraído. Le pide baje a recibir el paquete fuera de las instalaciones ya que o está permitido ingresar nada a menos que sea registrado previamente.
El científico en cuestión sale pensando que se trata de una pieza que solicitó para sus investigaciones en superconductores.
Al llegar a la caseta de vigilancia le extienden un pase de color amarillo.
Se dirige hacia el almacén con una tarjeta de acceso algo gastada pero aún útil.
Lo recibe un hombre de espalda ancha con ojos claros pero piel bronceada. Lo registra antes de entrar al almacén y le pide abra el paquete que está en uno de los estantes al fondo.
El científico camina lentamente y encuentra el paquete junto con la carta que dice:
"Lo felicitamos por sus avances en esta tecnología, por favor reciba esta pieza de buen agrado como muestra de amistad entre nuestro gobierno y la tecnoesfera que sirve al progreso de la humanidad."
Toma el paquete sonriendo pero...
Al momento de quitar la cinta amarilla y abrir el paquete estalla. Una explosión que lo empuja dos metros hacia atrás.
El almacenista se asusta con el sonido y corre a ver lo que ha pasado.
El científico tiene las manos quemadas y el pecho ennegrecido pero aún respira. Se queja a gritos.
Del fondo de la caja que acaba de explotar hay una placa metálica de aluminio que ha quedado doblada pero queda a unos pasos del científico.
Tiene unas palabras en latín: Dolorum Humanitas
III
Un hombre grande, fuerte y de aspecto grotesco con una chamarra de cuero enorme y pantalones azul marino recibe a Bianca en su oficina.
- Veamos, veamos... veamos.... ¿Qué tenemos hoy? Una agente problemática.
Bianca solo tuerce los ojos y suspira fuerte
- Usted señorita tiene el record de un oficial en problemas. Arrestos ilegales, disparos no autorizados con arma reglamentaria, desacato, requisición de propiedad privada innecesariamente, choques de patrullas, lesión a compañeros. ¿Sabe usted que está a punto de ingresar a una clinica de salud mental?
- Por favor, hay gente más loca allá afuera y no está ni en la cárcel ni en el manicomio.
- Bien, bien, así va a ser. - El agente se levanta y se sienta encima del escritorio - Bianca la verdad no te solicitamos por todo esto. Queremos... saber si nos puedes ayudar con algo. ¿Podemos confiar en ti? ¿Podemos?
Bianca lo ve extrañado. ¿Le estaba pidiendo ayuda o la estaba amenazando?
- Tu expediente psicológico dice y cito: "Es una persona con rasgos antisociales, problemas de control de la ira, hiperactiva, tiene conflictos con la autoridad a la que no reconoce y al final dice algo acerca de que .... ahhh ¿cómo decía? ¡ah si! Aún así prefiere completar una misión a toda costa..."
- Por mi todos los psicólogos se pueden ir al carajo.
- Esa actitud. Díos mío. Esa actitud. Es la que estamos buscando. Bravo... bravo ... - el agente sonríe mientras la ve fijamente.
- ¿Qué es lo que quiere de mi?
- Bianca estás a un paso de ser encarcelada, pero eso no creo que te importe en lo absoluto no. Sin embargo hay algo en lo que nos gustaría que nos ayudaras.
- Dispara - y sonríe también
- Nuestros informes de inteligencia nos indican la aparición de un grupo semiterrorista que ataca científicos en diferentes partes del mundo. Pregonan que el avance científico está matando al planeta. Lo paradójico es que usan tecnología para lesionarlos. Nunca los enfrentan, siembran el terror con cartas bomba.
- ¿Y por qué no lo resuelven con todo el equipo que tienen?
- Tenemos la sospecha de que están infiltrados en el gobierno, la policía inclusive la mafia, así de poderoso es el grupo detrás de estos technoterroristas.
- ¿Y usted quiere que yo sola los busque?
- No confíes en nadie, ni siquiera en mi. Siempre puedes no aceptar.
Bianca lo medita. Está claro. Si no acepta la llevarán a una cárcel. Si acepta la están enviando a morir frente a un grupo no reconocido de gente loca como una cabra.
- Por cierto, sospechamos que uno de ellos es este sujeto. - le extiende una hoja con la foto y los datos de un expolicía.
Bianca abre los ojos interesada.
- Voy a hacerlo. Pero al final quiero que se me deje trabajar en paz en esta unidad de la interpol por mi cuenta.
El agente levanta las manos. - Como gustes Bianca. Confiamos plenamente en ti.
Ella se levanta, recibe su arma y algunas credenciales nuevas. Toma la ficha del sujeto en cuestión.
Sonríe recordando las tardes que pasaron juntos entrenando en la academia algunos años atrás. Como lo admiraba compitiendo una y otra vez contra él en los juegos.
También recordó su decepción al saber que se incorporaba al grupo de la policía cibernética. Le aplaudió al saber de un caso que resolvió en tierras lejanas. Finalmente sintió ira al saber que se convirtió en un estafador.
Era Alessandro Costa.
Última edición: