Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lágrimas con dulce en vez de sal,
miradas que no salen de los ojos,
palabras sin sílabas ni condición,
espadas que se clavan en el nosotros.
Pirámides con siglos de silencios y quejidos,
países sin gentío ni capital,
abrazos que hasta el clima ya han perdido
y colchones que no quieren conversar.
Dime la fecha del último beso que nos dimos,
si recuerdas mi perfume favorito,
dime las horas que pasamos sin bendecirnos
con un ignorar que parece es infinito.
Ropas que se arrugan con el viento,
zapatos que no saben dónde ir,
labios que blasfeman un par de besos,
cierro los ojos para que no me hables y dormir.
Inclusive si supieras la fecha del último beso
pondría en duda que me besaras sólo a mí,
la última vez noté un aroma entre tu boca
y al notarlo, intentaste ocultarlo en el jardín.
Recuadros para un triste par de fotos
que cuelgan felices sin motivo ni razón,
maldita la costumbre de mirarme entre tus ojos,
maldito yo que tengo algo de corazón.
El amor pidió divorcio y la lujuria bautizó a otro colchón,
quedamos juntos pero separados para amarnos,
gracias, nos hablamos en otra ocasión.
miradas que no salen de los ojos,
palabras sin sílabas ni condición,
espadas que se clavan en el nosotros.
Pirámides con siglos de silencios y quejidos,
países sin gentío ni capital,
abrazos que hasta el clima ya han perdido
y colchones que no quieren conversar.
Dime la fecha del último beso que nos dimos,
si recuerdas mi perfume favorito,
dime las horas que pasamos sin bendecirnos
con un ignorar que parece es infinito.
Ropas que se arrugan con el viento,
zapatos que no saben dónde ir,
labios que blasfeman un par de besos,
cierro los ojos para que no me hables y dormir.
Inclusive si supieras la fecha del último beso
pondría en duda que me besaras sólo a mí,
la última vez noté un aroma entre tu boca
y al notarlo, intentaste ocultarlo en el jardín.
Recuadros para un triste par de fotos
que cuelgan felices sin motivo ni razón,
maldita la costumbre de mirarme entre tus ojos,
maldito yo que tengo algo de corazón.
El amor pidió divorcio y la lujuria bautizó a otro colchón,
quedamos juntos pero separados para amarnos,
gracias, nos hablamos en otra ocasión.