silveriddragon
Poeta adicto al portal
- ¿Qué es la eternidad padre?
- La eternidad no es vivir para siempre. Si no vivir siempre en el ahora.
Palabras de un chamán a su hijo
I
- Estamos desesperados. En 24 horas han pasado muchas cosas. Robaron la máquina de Sorensen. Perdimos a la agente Bianca. Y... ahora un hacker secuestró el sistema de comunicación de la Interpol.
Si.
Estamos en el hoyo.
Solicito se autorice la directiva DH969
- ¿Se hará responsable de las consecuencias de la decisión?
-Totalmente.
- Entonces así sea.
II
Albertho está desorientado. Está en un cuarto vacío y está vestido con una bata. Está canalizado con un suero que cuelga de un poste.
Se siente muy cansado. Ha estado luchando contra la enfermedad por mucho tiempo.
Sus ojos tristes reflejan una lucha interna. Quiere seguir pero el cuerpo ya no le ayuda.
En un momento dado cierra los ojos. Su respiración se hace lenta.
Después de unos minutos la puerta del cuarto se abre.
Y la voz de una persona muy segura y alegre le habla.
- Despierta Albertho. Que no es momento de dormir. Mírame.
Esa voz. Esa voz. Es la suya. De cuando podía caminar sin apoyo.
Abre los ojos y no puede creer lo que ve.
Es una persona exactamente igual a él. Está vestido con un traje lujoso y zapatos pulcros. Su mirada está llena de confianza.
- Albertho. Es hora de levantarnos de ahí. ¿Recuerdas? Esas veces que le salvamos el día a todas esas personas.
El sujeto de pie toma un cigarro y lo enciende.
- Todos nos buscaban porque éramos el mejor para solucionar sus problemas. De los encargos que nos hacían nuestra especialidad era hacer escenarios para capturar gente. Ohhh ... si. Eso era lo mejor. Ver el rostro de los incautos cayendo en la trampa. - Una amplia sonrisa
- ¿Qui... quién eres?
- ¿No me reconoces Albertho? Soy tú.
- Iiim- posible - pronuncia con algo de dificultad
- ¿Porqué no? Aunque a decir verdad me costó un poco aceptarlo al principio. Después de platicar por días con Fumiko lo comprendí.
- ¿Fuuu.. miko...? Eeeesa mocosa...
- La niña que salvaste hace años. ¿Quién diría que nos salvaría ahora? Una niña temblando en las calles ...
- ¿Qué hiiizo....?
- Nos ayudó a ser eternos Albertho. Junto a una persona misteriosa que anda por ahí. Pero he venido por algo antes de que se pierda.
Los signos vitales de Albertho se hacen cada vez más débiles.
- Mejor no esperar. Solo necesito algo más.
La persona trajeada coloca un electrodo en la sien derecha de Albertho y después se pone el otro extremo también en el mismo lugar.
- Eeestá fríooo... ¿porqué no veo las luces?
- No temas Albertho.. no moriremos. - Y acciona una máquina portátil del tamaño de un radio portátil. Un sonido grave se escucha por unos segundos.
Albertho respira por última vez.
Mientras que la persona trajeada sonríe.
- ¡Estoy vivo! ¡Vivo! jajajajaja .... Y soy Albertho.... Justo como cuando era jóven.
- La eternidad no es vivir para siempre. Si no vivir siempre en el ahora.
Palabras de un chamán a su hijo
I
- Estamos desesperados. En 24 horas han pasado muchas cosas. Robaron la máquina de Sorensen. Perdimos a la agente Bianca. Y... ahora un hacker secuestró el sistema de comunicación de la Interpol.
Si.
Estamos en el hoyo.
Solicito se autorice la directiva DH969
- ¿Se hará responsable de las consecuencias de la decisión?
-Totalmente.
- Entonces así sea.
II
Albertho está desorientado. Está en un cuarto vacío y está vestido con una bata. Está canalizado con un suero que cuelga de un poste.
Se siente muy cansado. Ha estado luchando contra la enfermedad por mucho tiempo.
Sus ojos tristes reflejan una lucha interna. Quiere seguir pero el cuerpo ya no le ayuda.
En un momento dado cierra los ojos. Su respiración se hace lenta.
Después de unos minutos la puerta del cuarto se abre.
Y la voz de una persona muy segura y alegre le habla.
- Despierta Albertho. Que no es momento de dormir. Mírame.
Esa voz. Esa voz. Es la suya. De cuando podía caminar sin apoyo.
Abre los ojos y no puede creer lo que ve.
Es una persona exactamente igual a él. Está vestido con un traje lujoso y zapatos pulcros. Su mirada está llena de confianza.
- Albertho. Es hora de levantarnos de ahí. ¿Recuerdas? Esas veces que le salvamos el día a todas esas personas.
El sujeto de pie toma un cigarro y lo enciende.
- Todos nos buscaban porque éramos el mejor para solucionar sus problemas. De los encargos que nos hacían nuestra especialidad era hacer escenarios para capturar gente. Ohhh ... si. Eso era lo mejor. Ver el rostro de los incautos cayendo en la trampa. - Una amplia sonrisa
- ¿Qui... quién eres?
- ¿No me reconoces Albertho? Soy tú.
- Iiim- posible - pronuncia con algo de dificultad
- ¿Porqué no? Aunque a decir verdad me costó un poco aceptarlo al principio. Después de platicar por días con Fumiko lo comprendí.
- ¿Fuuu.. miko...? Eeeesa mocosa...
- La niña que salvaste hace años. ¿Quién diría que nos salvaría ahora? Una niña temblando en las calles ...
- ¿Qué hiiizo....?
- Nos ayudó a ser eternos Albertho. Junto a una persona misteriosa que anda por ahí. Pero he venido por algo antes de que se pierda.
Los signos vitales de Albertho se hacen cada vez más débiles.
- Mejor no esperar. Solo necesito algo más.
La persona trajeada coloca un electrodo en la sien derecha de Albertho y después se pone el otro extremo también en el mismo lugar.
- Eeestá fríooo... ¿porqué no veo las luces?
- No temas Albertho.. no moriremos. - Y acciona una máquina portátil del tamaño de un radio portátil. Un sonido grave se escucha por unos segundos.
Albertho respira por última vez.
Mientras que la persona trajeada sonríe.
- ¡Estoy vivo! ¡Vivo! jajajajaja .... Y soy Albertho.... Justo como cuando era jóven.
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