jorge bonanno
Poeta fiel al portal
Ninguna tormenta es interminable.
Ninguna nube es tan densa
que no permita adivinar siquiera
como es el sol.
Quién conoce el momento exacto
en que las puertas se abren o se cierran?
Quien sospecha, al menos
los planes que trama la suerte?
Donde mueren las garras de la muerte?
No existen relojes de horas eternas
que marquen solo oscuridad
ni nadie que tenga las claves
del algoritmo de este juego.
Hay puntos de inflexión
por allí, escondidos
donde la adversidad cae al vacío.
Será por eso
que mi ignorancia,
mi incertidumbre
mi no saber,
disfrazados de obstinación
se empecinan recurrentemente
en dar combate furioso a la adversidad
hasta el último segundo.
Ninguna nube es tan densa
que no permita adivinar siquiera
como es el sol.
Quién conoce el momento exacto
en que las puertas se abren o se cierran?
Quien sospecha, al menos
los planes que trama la suerte?
Donde mueren las garras de la muerte?
No existen relojes de horas eternas
que marquen solo oscuridad
ni nadie que tenga las claves
del algoritmo de este juego.
Hay puntos de inflexión
por allí, escondidos
donde la adversidad cae al vacío.
Será por eso
que mi ignorancia,
mi incertidumbre
mi no saber,
disfrazados de obstinación
se empecinan recurrentemente
en dar combate furioso a la adversidad
hasta el último segundo.