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El llanto de los pueblos es pura agua
que fluye por sus rostros mortecinos.
Los pueblos también fluyen sin destinos.
Huyen de la miseria que les fragua
la ambición desmedida y tan global.
Así al agua se tiran en lanchones
y llegan hasta Europa por legiones,
los Negros, que en su tierra viven mal.
Se dirigen a allá también de América,
van desde El Salvador, también peruanos.
Les seduce el gran brillo de la estrella.
Europa, la elegante es opulenta,
la tierra prometida, suculenta,
farol do la polilla va y se estrella.
La gran desigualdad, pobreza y hambre junto a las fratricidas guerras regionales obligan a miles de personas a buscar los fasos brillos de opulencias que esperan recibir al final de su migración hacia un utópico paraíso. Un buen cierre en acertada metáfora.
La gran desigualdad, pobreza y hambre junto a las fratricidas guerras regionales obligan a miles de personas a buscar los fasos brillos de opulencias que esperan recibir al final de su migración hacia un utópico paraíso. Un buen cierre en acertada metáfora.