Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te narro mis sueños y la mitad de mi vida,
te escribo poemas que no necesitan firma,
y te hablo de cielos con más de una luna
tu risa, tu mirada y tu amor son mi fortuna.
Te relato historias de héroes mitológicos
que crecieron con la esperanza del amor,
y te describo seres que nadie ha visto jamás
esta noche perdono a Barrabás
porque el único culpable de amarte soy yo.
Ayer sentí un vacío en el alma y me tiré a llorar,
hoy resulta que el vacío era un atajo
a la vivencia de los lazos
que ni el fracaso puede encontrar.
En mi mano derecha sostengo tu nombre
y lo conjuro con un beso de amor,
desdichados sean todos los hombres
que nunca probaron ni probarán tu sabor.
Por ti me despierto cada madrugada
preparando el desayuno con una sonrisa,
Mona Lisa con un polvo de hadas
y un lápiz labial para mi camisa.
Cuento un cuento que se contaba cantando
y canto una canción que ya no es cuento,
cuento que entre tus besos me sostengo
y que tu amor lo vivo soñando.
En mi mano izquierda sostengo tu apellido
y lo bordo con telas de fino hilo
para un día unirlo con el mío,
Venus de Milo que me haces amarte.
Ayer sentí un vacío en el alma y me tiré a llorar
de tanta alegría porque te puedo amar.
te escribo poemas que no necesitan firma,
y te hablo de cielos con más de una luna
tu risa, tu mirada y tu amor son mi fortuna.
Te relato historias de héroes mitológicos
que crecieron con la esperanza del amor,
y te describo seres que nadie ha visto jamás
esta noche perdono a Barrabás
porque el único culpable de amarte soy yo.
Ayer sentí un vacío en el alma y me tiré a llorar,
hoy resulta que el vacío era un atajo
a la vivencia de los lazos
que ni el fracaso puede encontrar.
En mi mano derecha sostengo tu nombre
y lo conjuro con un beso de amor,
desdichados sean todos los hombres
que nunca probaron ni probarán tu sabor.
Por ti me despierto cada madrugada
preparando el desayuno con una sonrisa,
Mona Lisa con un polvo de hadas
y un lápiz labial para mi camisa.
Cuento un cuento que se contaba cantando
y canto una canción que ya no es cuento,
cuento que entre tus besos me sostengo
y que tu amor lo vivo soñando.
En mi mano izquierda sostengo tu apellido
y lo bordo con telas de fino hilo
para un día unirlo con el mío,
Venus de Milo que me haces amarte.
Ayer sentí un vacío en el alma y me tiré a llorar
de tanta alegría porque te puedo amar.