Sonum
Poeta recién llegado
¡Quién fuera la mujer que te engendró, bendita sea!, sobre su vientre cargo con el peso del mundo, soporto todo dolor, sus entrañas derramaron sangre en tu surgimiento, como un ángel cantaste esa dulce melodía de recién nacido, sobre su pecho descansaste y en su seno te alimentaste.
¡Bendita sea!, aquella mujer que te crío en su madriguera, te protegió de los monstruos y de los truenos que te hacían llorar, sin dudarlo te alimento; se las arreglo para cambiar siempre el menú, te abrazo y beso como a su primer amor.
¡Bendita sea! Ella es la misma reencarnación del amor, quién fuera la mujer que te engendró, ¡bendita sea!, en su corazón guarda tu florecimiento, enorgullecida del hombre y mujer que te has vuelto, sus ojos brillan cuando sonríes, siempre serás belleza para ella. Aún en su vejez sigue velando tus caminos, soportando tus penurias y rogando por tu vida.
¡Bendita sea la mujer!
¡Bendita sea!, aquella mujer que te crío en su madriguera, te protegió de los monstruos y de los truenos que te hacían llorar, sin dudarlo te alimento; se las arreglo para cambiar siempre el menú, te abrazo y beso como a su primer amor.
¡Bendita sea! Ella es la misma reencarnación del amor, quién fuera la mujer que te engendró, ¡bendita sea!, en su corazón guarda tu florecimiento, enorgullecida del hombre y mujer que te has vuelto, sus ojos brillan cuando sonríes, siempre serás belleza para ella. Aún en su vejez sigue velando tus caminos, soportando tus penurias y rogando por tu vida.
¡Bendita sea la mujer!