Alberto J. Pacheco Buezo
Poeta recién llegado
Fue la luz, sin más, la que más resplandeció
aquella disipó las formas ensombrecidas de la noche.
La luz tiene alma de mujer, de bella mirada
Y voz mágica.
La mujer tenía alma de doncella querube,
musa, inspiradora, de leyenda
como las que escribían los hidalgos
como las que eran eternas.
Una dama por la que escribir mil versos
se sentó a mi lado en una banca
se condujo a las pampas bañadas del sol
y mi voz se dedicó a hacerle una epopeya
Su ser existe en mis dibujos y mis letras
en mi mente, mi mano le construyó una catedral
en la medida de los recuerdos, las paginas crecen
y se vuelven poesía, se convierten en el esbozo de lo bello.
Buenas noches; Señorita Blanca...
aquella disipó las formas ensombrecidas de la noche.
La luz tiene alma de mujer, de bella mirada
Y voz mágica.
La mujer tenía alma de doncella querube,
musa, inspiradora, de leyenda
como las que escribían los hidalgos
como las que eran eternas.
Una dama por la que escribir mil versos
se sentó a mi lado en una banca
se condujo a las pampas bañadas del sol
y mi voz se dedicó a hacerle una epopeya
Su ser existe en mis dibujos y mis letras
en mi mente, mi mano le construyó una catedral
en la medida de los recuerdos, las paginas crecen
y se vuelven poesía, se convierten en el esbozo de lo bello.
Buenas noches; Señorita Blanca...