Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tienes miel en los ojos y caramelos en los labios,
mejillas como almohadas
y algodones de azúcar en los brazos,
un cascabel de amores que suenan en tu sonrisa
y la seña de tus dedos en mi camisa.
La quietud del mar en tempestad
cuando despiertas sorpresiva,
la fuerza de un pelotón de guerra
cuando se apura una caricia...
Sofía, princesa Sofía
¿dónde estuviste tantos años?
disculpa que yo sea tan viejo
y que al verte me vuelva un gran payaso.
Advertida estás de que no te enamores de cualquiera,
y procura divertirte a carcajadas
con el conejo que te alegra cuando suena
y pones cara de ilusionada.
Ya posiblemente te hayas dado cuenta
que existe un príncipe en la casa
y ahora que por fin hay princesa,
tenemos un castillo para relajarnos.
Sofía, princesita Sofía...
¿dónde estuviste tantos años?
perdóname que luzca como anciano,
pero has de saber que al verte pierdo los años.
Sofía, princesita Sofía
no discutas que eso te hace daño,
perdona que tan sólo tenga amor para entregarte
y aceptalo con gusto,
que a este viejo lo tienes atado de manos.
mejillas como almohadas
y algodones de azúcar en los brazos,
un cascabel de amores que suenan en tu sonrisa
y la seña de tus dedos en mi camisa.
La quietud del mar en tempestad
cuando despiertas sorpresiva,
la fuerza de un pelotón de guerra
cuando se apura una caricia...
Sofía, princesa Sofía
¿dónde estuviste tantos años?
disculpa que yo sea tan viejo
y que al verte me vuelva un gran payaso.
Advertida estás de que no te enamores de cualquiera,
y procura divertirte a carcajadas
con el conejo que te alegra cuando suena
y pones cara de ilusionada.
Ya posiblemente te hayas dado cuenta
que existe un príncipe en la casa
y ahora que por fin hay princesa,
tenemos un castillo para relajarnos.
Sofía, princesita Sofía...
¿dónde estuviste tantos años?
perdóname que luzca como anciano,
pero has de saber que al verte pierdo los años.
Sofía, princesita Sofía
no discutas que eso te hace daño,
perdona que tan sólo tenga amor para entregarte
y aceptalo con gusto,
que a este viejo lo tienes atado de manos.
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