El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amigo, tú, mi franco compañero,
aquél que goza al tiempo que yo gozo,
mi imagen semejante del espejo,
costal junto a costal, codo con codo.
Amigo, tan igual como diverso,
la parte de mi parte, un todo sólido,
paisaje de mí misma, el complemento
que me hace ser, ya siéndolo en anónimo.
Amigo, confidente de mis versos,
que vierte sobre mí sus versos otros,
favor de peregrino, el tramo al tiempo:
detrás, delante, al paso, haciendo logro.
La mano que persigue el mismo sueño,
que suelta de sus yemas los cerrojos,
que no entiende de pájaros sin vuelo
tan solo de personas, sí, tan solo.
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