silveriddragon
Poeta adicto al portal
I
Es el tercer día que la visito. Escuchar su voz cuando sube al escenario me causa embeleso. Me pierdo en cada uno de sus gestos mientras canta. Ella se ha dado cuenta. De forma coqueta me cierra un ojo de vez en cuando. La primera vez que lo hizo me sentí raro. No me gusta ser notado. Pero la segunda vez que lo hizo la incomodidad desapareció.
Un día ella durante su descanso salió del escenario. Me sorprendí nuevamente al verla llegar a mi mesa algo alejada de las demás. Era ella con sus profundos ojos negros. Iba vestida con un vestido rojo muy llamativo y unas flores en la cabeza.
- ¡Hola! Espero no le moleste sentarme con usted. - me dijo mientras se paraba frente a mi. No salí de mi asombro. Me quedé como un niño pasmado como cuando ve a su superhéroe de los cómics favorito. Cuando me recompuse me paré para acomodarle una silla.
- Las personas como usted no vienen muy seguido por aquí. - continuó
- Las personas como yo? - pregunté entre atontado y estupefacto
- Veo sus manos lisas y su espalda recta. Debe dedicarse a algo nada físico. Usted es de los que usa más su inteligencia. - Estaba siendo diplomática. Sabía que no quería ofenderme al percatarse que tampoco era bueno con las relaciones humanas.
- Aunque usted me cae bien. - siguió hablando mientras trataba de entender la situación - No parece como esos cerebritos que se vuelven soberbios al creer que resolvieron el problema.
- Gracias. Usted también me cae bien. No parece envanecerse en el escenario. - respondí - Me gusta que parece genuina al cantar esa melodía acerca de su novio dejándola por otra.
- Muchos creen que soy una dramática - me sonríe - pero a usted le gusta eso. Trato de dejar ese vicio que tengo pero no lo consigo.
- Para mi es dedicación en la interpretación. - hago una pausa mientras ella se lleva un vaso de agua a la boca - Puedo preguntarle. ¿Usted la escribió?
Sorprendida se lleva la otra mano al cabello - Se ha dado cuenta. - y me dedica una sonrisa nerviosa, después mira mis manos - ¿Qué trae ahí? Una rosa. ¿para mi?
- Para usted. - miento
La toma y se la lleva al pecho como abrazándola.
Después de tomarla entre sus manos se levanta disculpándose.
Sube nuevamente al escenario a cantar. Al final de su canción sobre el amor imposible, le da un beso a la rosa y la abraza.
II
Salgo del lugar para pasear por las calles oscuras. En esa noche de otoño las luces parecen un refugio para gente como yo. Solitario pero con ansias de conocer el mundo. Me detengo en una tienda de conveniencia para comprar un ramen instantáneo.
Afuera de la tienda hay unas mesas dispuestas con unas sombrillas. Ahí me siento a tomar mi cena tardía. También he comprado un sandwich de huevo con ensalada. Me gustan mucho ese tipo de cosas. Aprovecho para revisar en mi teléfono los mensajes de mi compañero de cuarto.
Me sorprende que me escriba por una razón. No lo veo en meses. Mucho tiempo atrás se dedicaba a estudiar Leyes hasta que un incidente lo hizo cambiar de parecer. Se obsesionó con la figura de los espías cibernéticos y en particular de una que entonces no era tan conocida pero hoy en día es muy buscada.
Llena de mitos alrededor de ella hay fotos de todo tipo con una apariencia de niña japonesa haciendo cosplay de sirvienta o de lolita gótica. Muchos jóvenes la llaman Dotto Hakkeru.
Así pues, mi compañero de cuarto la buscó sin éxito por mucho tiempo. Tanta fue su obsesión que hasta bajó de peso y aunque su carácter amable y risueño no cambió, si se veía más lento para contestar. Estaba muy distraído.
En sus mensajes me dice que la ha encontrado y que inclusive vive con ella. No lo veo en mucho tiempo así que pienso que está delirando. ¡Es imposible! Dotto es una chica japonesa y en este lugar hay muy pocas como ella. Al menos como las de la foto.
Al sorber los últimos fideos puedo escuchar a un grupo de chicas cruzar enfrente de la tienda de conveniencia. Van disfrazadas como Dotto. - ¡En serio! Mira, ¿no me parezco mucho a Hakkeru-chan? - dice la mayor con un disfraz de gothic lolita - Si me recojo el cabello así puedo hacer cosplay de ella en cualquier convención.
La miro por curiosidad y en verdad se parece a la de la foto. Solo que la descripción general es que Dotto es una chica de mediana estatura, mientras que la chica que veo es alta y un poco más estilizada en su figura.
Le respondo a mi compañero de cuarto que mejor deje de estar inventando historias y venga a recoger su correo. Le llegaron notificaciones de la universidad. También está lleno revistas de abogacía a las que se inscribió. Una vez leí una por apenas cinco minutos y me aburrí horrores.
III
Llego al departamento con mejor ánimo. El ramen me ha revitalizado. Estoy listo para comenzar a hacer mi trabajo final. La obra cumbre por la que me he estado desvelando por semanas. Se trata de un proyecto en el que conecto diferentes sitios con una fuente de datos que mina contenidos en la web.
Siendo automático puede predecir aquello que está de modo y generar bosquejos muy buenos de artículos que pueden venderse bien. Si mi compañero de cuarto estuviera aquí me diría que eso es muy aburrido pero genial.
La rosa que tomó la cantante del bar era para ser fotografiada y usarla más tarde como contenido en uno de mis sitios. Algo que he tratado de mejorar es mi capacidad de capturar la belleza con la fotografía. Ojalá que la cantante me dejara usar su imagen para modelar.
Mientras estoy concentrado elaborando uno de mis robots que recorren los sitios de internet recibo una llamada. No reconozco el prefijo el cual es muy diferente y no lo reconozco. El identificador de llamadas dice que es de Illinois en Estados Unidos. ¿Quién le llamaría a un muchacho como yo desde Estados Unidos? Decido no contestar.
Sin embargo vuelve a sonar una y otra vez. Decido que es mejor contestar que apagar el timbre por que quería distraerme un poco de lo que estaba haciendo. Necesitaba una pausa para pensar. - Si, bueno - digo
Una voz que no conozco, una voz muy dulce pero a la vez decidida me habla - Buenos días, Kenji -
Su voz me causa un mal presentimiento. Dice mi nombre en lugar de mi apellido, lo cual es lo habitual por que no nos conocemos.
- Si, ¿quién habla? - digo en un tono molesto. Mi interlocutora pareciera estar jugando cuando responde - No quiero molestarte de verdad. Pero te necesito. ¿Estás solo? -
Estoy a punto de colgar. No me gusta que jueguen así conmigo. Antes de quitarme el auricular ella pronuncia algo que me deja helado. - Tus algoritmos son excelentes. Ya puedes recopilar mucha información y generar artículos. ¿Eso es para hacer marketing o me equivoco?
Me estaba espiando. Fuera quien fuese me estaba espiando. Y no ahora, si no desde hace días.
- ¿Quién eres? ¿Por qué me espías? - digo en tono enojado. Hace un poco de silencio y responde - Eres mucho más que eso Kenji. Necesito tu ayuda. De hecho te recomendó alguien a quién conozco muy bien. Un muchacho pecoso y que siempre usas suéteres naranja.
Estaba describiendo a mi compañero de cuarto. El mismo al que no veo desde hace tiempo. Casi tiro el auricular del teléfono al piso antes de pronunciar
- Eres... Dotto.... Dotto Hakkeru.....
Es el tercer día que la visito. Escuchar su voz cuando sube al escenario me causa embeleso. Me pierdo en cada uno de sus gestos mientras canta. Ella se ha dado cuenta. De forma coqueta me cierra un ojo de vez en cuando. La primera vez que lo hizo me sentí raro. No me gusta ser notado. Pero la segunda vez que lo hizo la incomodidad desapareció.
Un día ella durante su descanso salió del escenario. Me sorprendí nuevamente al verla llegar a mi mesa algo alejada de las demás. Era ella con sus profundos ojos negros. Iba vestida con un vestido rojo muy llamativo y unas flores en la cabeza.
- ¡Hola! Espero no le moleste sentarme con usted. - me dijo mientras se paraba frente a mi. No salí de mi asombro. Me quedé como un niño pasmado como cuando ve a su superhéroe de los cómics favorito. Cuando me recompuse me paré para acomodarle una silla.
- Las personas como usted no vienen muy seguido por aquí. - continuó
- Las personas como yo? - pregunté entre atontado y estupefacto
- Veo sus manos lisas y su espalda recta. Debe dedicarse a algo nada físico. Usted es de los que usa más su inteligencia. - Estaba siendo diplomática. Sabía que no quería ofenderme al percatarse que tampoco era bueno con las relaciones humanas.
- Aunque usted me cae bien. - siguió hablando mientras trataba de entender la situación - No parece como esos cerebritos que se vuelven soberbios al creer que resolvieron el problema.
- Gracias. Usted también me cae bien. No parece envanecerse en el escenario. - respondí - Me gusta que parece genuina al cantar esa melodía acerca de su novio dejándola por otra.
- Muchos creen que soy una dramática - me sonríe - pero a usted le gusta eso. Trato de dejar ese vicio que tengo pero no lo consigo.
- Para mi es dedicación en la interpretación. - hago una pausa mientras ella se lleva un vaso de agua a la boca - Puedo preguntarle. ¿Usted la escribió?
Sorprendida se lleva la otra mano al cabello - Se ha dado cuenta. - y me dedica una sonrisa nerviosa, después mira mis manos - ¿Qué trae ahí? Una rosa. ¿para mi?
- Para usted. - miento
La toma y se la lleva al pecho como abrazándola.
Después de tomarla entre sus manos se levanta disculpándose.
Sube nuevamente al escenario a cantar. Al final de su canción sobre el amor imposible, le da un beso a la rosa y la abraza.
II
Salgo del lugar para pasear por las calles oscuras. En esa noche de otoño las luces parecen un refugio para gente como yo. Solitario pero con ansias de conocer el mundo. Me detengo en una tienda de conveniencia para comprar un ramen instantáneo.
Afuera de la tienda hay unas mesas dispuestas con unas sombrillas. Ahí me siento a tomar mi cena tardía. También he comprado un sandwich de huevo con ensalada. Me gustan mucho ese tipo de cosas. Aprovecho para revisar en mi teléfono los mensajes de mi compañero de cuarto.
Me sorprende que me escriba por una razón. No lo veo en meses. Mucho tiempo atrás se dedicaba a estudiar Leyes hasta que un incidente lo hizo cambiar de parecer. Se obsesionó con la figura de los espías cibernéticos y en particular de una que entonces no era tan conocida pero hoy en día es muy buscada.
Llena de mitos alrededor de ella hay fotos de todo tipo con una apariencia de niña japonesa haciendo cosplay de sirvienta o de lolita gótica. Muchos jóvenes la llaman Dotto Hakkeru.
Así pues, mi compañero de cuarto la buscó sin éxito por mucho tiempo. Tanta fue su obsesión que hasta bajó de peso y aunque su carácter amable y risueño no cambió, si se veía más lento para contestar. Estaba muy distraído.
En sus mensajes me dice que la ha encontrado y que inclusive vive con ella. No lo veo en mucho tiempo así que pienso que está delirando. ¡Es imposible! Dotto es una chica japonesa y en este lugar hay muy pocas como ella. Al menos como las de la foto.
Al sorber los últimos fideos puedo escuchar a un grupo de chicas cruzar enfrente de la tienda de conveniencia. Van disfrazadas como Dotto. - ¡En serio! Mira, ¿no me parezco mucho a Hakkeru-chan? - dice la mayor con un disfraz de gothic lolita - Si me recojo el cabello así puedo hacer cosplay de ella en cualquier convención.
La miro por curiosidad y en verdad se parece a la de la foto. Solo que la descripción general es que Dotto es una chica de mediana estatura, mientras que la chica que veo es alta y un poco más estilizada en su figura.
Le respondo a mi compañero de cuarto que mejor deje de estar inventando historias y venga a recoger su correo. Le llegaron notificaciones de la universidad. También está lleno revistas de abogacía a las que se inscribió. Una vez leí una por apenas cinco minutos y me aburrí horrores.
III
Llego al departamento con mejor ánimo. El ramen me ha revitalizado. Estoy listo para comenzar a hacer mi trabajo final. La obra cumbre por la que me he estado desvelando por semanas. Se trata de un proyecto en el que conecto diferentes sitios con una fuente de datos que mina contenidos en la web.
Siendo automático puede predecir aquello que está de modo y generar bosquejos muy buenos de artículos que pueden venderse bien. Si mi compañero de cuarto estuviera aquí me diría que eso es muy aburrido pero genial.
La rosa que tomó la cantante del bar era para ser fotografiada y usarla más tarde como contenido en uno de mis sitios. Algo que he tratado de mejorar es mi capacidad de capturar la belleza con la fotografía. Ojalá que la cantante me dejara usar su imagen para modelar.
Mientras estoy concentrado elaborando uno de mis robots que recorren los sitios de internet recibo una llamada. No reconozco el prefijo el cual es muy diferente y no lo reconozco. El identificador de llamadas dice que es de Illinois en Estados Unidos. ¿Quién le llamaría a un muchacho como yo desde Estados Unidos? Decido no contestar.
Sin embargo vuelve a sonar una y otra vez. Decido que es mejor contestar que apagar el timbre por que quería distraerme un poco de lo que estaba haciendo. Necesitaba una pausa para pensar. - Si, bueno - digo
Una voz que no conozco, una voz muy dulce pero a la vez decidida me habla - Buenos días, Kenji -
Su voz me causa un mal presentimiento. Dice mi nombre en lugar de mi apellido, lo cual es lo habitual por que no nos conocemos.
- Si, ¿quién habla? - digo en un tono molesto. Mi interlocutora pareciera estar jugando cuando responde - No quiero molestarte de verdad. Pero te necesito. ¿Estás solo? -
Estoy a punto de colgar. No me gusta que jueguen así conmigo. Antes de quitarme el auricular ella pronuncia algo que me deja helado. - Tus algoritmos son excelentes. Ya puedes recopilar mucha información y generar artículos. ¿Eso es para hacer marketing o me equivoco?
Me estaba espiando. Fuera quien fuese me estaba espiando. Y no ahora, si no desde hace días.
- ¿Quién eres? ¿Por qué me espías? - digo en tono enojado. Hace un poco de silencio y responde - Eres mucho más que eso Kenji. Necesito tu ayuda. De hecho te recomendó alguien a quién conozco muy bien. Un muchacho pecoso y que siempre usas suéteres naranja.
Estaba describiendo a mi compañero de cuarto. El mismo al que no veo desde hace tiempo. Casi tiro el auricular del teléfono al piso antes de pronunciar
- Eres... Dotto.... Dotto Hakkeru.....
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