Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Corría desesperado, sin oriente,
con el torso desnudo, asustado.
Y en momentos del torso fue alzado,
y hasta el piso lanzado, este pariente.
Patadas en los bajos, en caliente.
Cien patrullas al punto habían llegado,
lo cogieron y así todo golpeado
en un carro lo echaron de repente.
Venía en un microbús, el asaltante,
menos de veinte años, su mirada
aún tenía destellos infantiles.
Aún cuando sus modos eran viles
me dio angustia su suerte, pobre infante.
La vida tiene ya desbaratada.
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