César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces la rabia es tanta que no se puede ni escribir. Uno deja de ver los guacamayos que, con sus alegres tertulias, surcan la mañana.
Y solo ve en un blanco sucio, acremado, espeso.
Y tiene -uno- el corazón en los puños, en los ojos turbios y filosos desconfiados, en el corazón muerto... sí, en el mismo corazón antes vivo, el corazón pateado.
...
¿Es que pueden hacer algo por uno las palabras?
Y solo ve en un blanco sucio, acremado, espeso.
Y tiene -uno- el corazón en los puños, en los ojos turbios y filosos desconfiados, en el corazón muerto... sí, en el mismo corazón antes vivo, el corazón pateado.
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¿Es que pueden hacer algo por uno las palabras?
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