La Sexorcisto
Lluna V. L.
¡Niño que te has a inmolado
para recibir ese paraíso de cristales rotos de odio!
Tu metralla tenebrosa salpica con efímera sangre inocente
el destino marchito de los señores de la guerra putrefacta.
¡Niño inmolado
por recibir una tierra de miserias!
Las ruinas serán los pasos ensombrecidos
por el humo que sirve de velo macabro
de todas las ideas indignantes.
Tu ingenuidad fue violada
con ponzoña de falacias,
ese fue el sino de la deflagración
que hice pedazos la vida
de un objetivo a conveniencia.
¿Y adónde fueron tus sueños?
Se marcharon volando con las cenizas y la chatarra
de otro torbellino de muerte.
Es la crueldad que reseca
el cambio defenestrado y lo recuerdos,
un cementerio que enferma todo el humus
de la tierra acribillada,
y estas manos no tienen dedos
ni estos brazos tienen manos
ni estos hombros tienen brazos
ni esta cabeza tiene hombros
ni tronco ni piernas.
para recibir ese paraíso de cristales rotos de odio!
Tu metralla tenebrosa salpica con efímera sangre inocente
el destino marchito de los señores de la guerra putrefacta.
¡Niño inmolado
por recibir una tierra de miserias!
Las ruinas serán los pasos ensombrecidos
por el humo que sirve de velo macabro
de todas las ideas indignantes.
Tu ingenuidad fue violada
con ponzoña de falacias,
ese fue el sino de la deflagración
que hice pedazos la vida
de un objetivo a conveniencia.
¿Y adónde fueron tus sueños?
Se marcharon volando con las cenizas y la chatarra
de otro torbellino de muerte.
Es la crueldad que reseca
el cambio defenestrado y lo recuerdos,
un cementerio que enferma todo el humus
de la tierra acribillada,
y estas manos no tienen dedos
ni estos brazos tienen manos
ni estos hombros tienen brazos
ni esta cabeza tiene hombros
ni tronco ni piernas.
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