Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Derrites mis pupilas y mi lengua se moja bien
corres tan de prisa que parece que no ves...
que me gusta ir despacito y sentir tu calorcito
que se queda entre mi piel.
Me sentencia tu mirada que se desnuda frente a mí
y rectifico que tu enagua quiere quedarse a dormir
en el piso bajo mi cama.
Dices que beba tu saliva y no hace falta que lo pidas
ya lo había pensado, en fin,
tengo entendido que buscas actor protagonista
para tus tardes inconclusas y para esas noches
que algo confusas se desvelan porque sí.
No había pensado enamorarme,
nunca fui amigo de Cupido,
pero al verte quise cerciorarme
del sabor de esos labios prohibidos.
Dejemos que el suelo se cubra de ropa y sudor,
limpiemos el espejo para así llegar a vernos
como amantes sin control,
dejemos que caigan las cobijas
y enséñame tus geografías en vivo y a todo color.
Grito y no es un grito de duelo
más bien es un grito de amor,
de esos que hacen fila en el infierno
porque ahí sí entienden de pasión.
El fin de semana tuve la fortuna
de medir dedo a dedo tu cintura
y prestarte el corazón para que me enamoraras,
quiso el destino lucirse con esa jugada
y yo sólo fui tu peón.
corres tan de prisa que parece que no ves...
que me gusta ir despacito y sentir tu calorcito
que se queda entre mi piel.
Me sentencia tu mirada que se desnuda frente a mí
y rectifico que tu enagua quiere quedarse a dormir
en el piso bajo mi cama.
Dices que beba tu saliva y no hace falta que lo pidas
ya lo había pensado, en fin,
tengo entendido que buscas actor protagonista
para tus tardes inconclusas y para esas noches
que algo confusas se desvelan porque sí.
No había pensado enamorarme,
nunca fui amigo de Cupido,
pero al verte quise cerciorarme
del sabor de esos labios prohibidos.
Dejemos que el suelo se cubra de ropa y sudor,
limpiemos el espejo para así llegar a vernos
como amantes sin control,
dejemos que caigan las cobijas
y enséñame tus geografías en vivo y a todo color.
Grito y no es un grito de duelo
más bien es un grito de amor,
de esos que hacen fila en el infierno
porque ahí sí entienden de pasión.
El fin de semana tuve la fortuna
de medir dedo a dedo tu cintura
y prestarte el corazón para que me enamoraras,
quiso el destino lucirse con esa jugada
y yo sólo fui tu peón.