Estaba leyendo un libro de fantasía sentado en el sofá. Me encontraba solo en la casa. Era de noche y afuera llovía. “Los fantasmas comenzaron a habitar la casa vacía”, leía. Fui a la cocina a servirme café. “¿Estas solo a estas horas de la noche?”, se escuchó. “¿No temes que el vampiro se te aparezca?”. Me senté y bebí mi café caliente. Las horas pasaban y faltaba poco para acabar de leer el libro. “Cuando de pronto el vampiro se acercaba sin hacer mucho ruido que lo delatara” “Vio a su víctima indefensa sentado dándole la espalda” ”Cuando ya estaba próximo a clavarle las mandíbulas en el cuello…” cerré el libro. Había acabado de leer una historia de vampiros.