coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxx
Hoy tengo mi alma desierta
y te condene a no verme.
¡cuantas veces te busqué
¡cuantas veces te busqué
y hoy... ya no puedo quererte!
Me escapé por entre las cuerdas
de un violín solitario, con sus notas
de un violín solitario, con sus notas
que viajaron por los montes y los valles,
y se llevó mi tristeza, solitaria, abandonada,
salvándome de la soledad y de la oscuridad
salvándome de la soledad y de la oscuridad
obligada.
Hoy tengo mi alma desierta de penas
y mansedumbres,
y mansedumbres,
me elevé hasta la cumbre
donde deje tu gran olvido.
donde deje tu gran olvido.
Ese violín que lloraba acompañado
de mis lamentos, hoy ha cambiado sus notas
de mis lamentos, hoy ha cambiado sus notas
que se elevan hasta el cielo,
¡dándole gracias a Dios,
por no seguirte queriendo!
¡dándole gracias a Dios,
por no seguirte queriendo!
Prudencia Arenas
Coral
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