Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Brilla el sol en medio de tus ojos
y la penumbra de la noche en medio de los míos,
como dos discípulos de distintos maestros
que no conocen más que un suspiro.
Despiertame, sigo durmiendo entre los matorrales,
acá en esta noche helada falta un motivo,
una consecuencia del extraño paisaje
que tu amor tibio provoca en mi frío.
Pon un poco de música, algo hermoso como tú
merece una melodía, un coro de hadas y duendes
que tiñan todo el firmamento de azul
con canciones que hablen de tus poderes....
De esa magia que emana de tu sonrisa,
antes creía en cosas en las que ya no creo
y profesaba falsas creencias en nombre del amor,
pero al mirarte tan bonita
de pronto hasta la edad se me borró.
Curioso, curiosísimo que en esta edad venga a verte
tan distante y tan cerquita de este esqueleto ambulante,
llévame al laberinto donde se perdió la muerte
y la vida empezó viaje siempre hacia adelante.
A esta alta edad da lo mismo si sigo durmiendo,
si es así, simplemente desliza tus dedos sobre mí
tocando mis mejillas con un suave movimiento,
no te guardes nada, el amor de ti lo aprendí.
Me dormí sin conciliar sueño en los matorrales,
cuatrocientas batallas sostuvo mi corazón,
si perdí alguna, fue sólo para rendirme ante vos.
y la penumbra de la noche en medio de los míos,
como dos discípulos de distintos maestros
que no conocen más que un suspiro.
Despiertame, sigo durmiendo entre los matorrales,
acá en esta noche helada falta un motivo,
una consecuencia del extraño paisaje
que tu amor tibio provoca en mi frío.
Pon un poco de música, algo hermoso como tú
merece una melodía, un coro de hadas y duendes
que tiñan todo el firmamento de azul
con canciones que hablen de tus poderes....
De esa magia que emana de tu sonrisa,
antes creía en cosas en las que ya no creo
y profesaba falsas creencias en nombre del amor,
pero al mirarte tan bonita
de pronto hasta la edad se me borró.
Curioso, curiosísimo que en esta edad venga a verte
tan distante y tan cerquita de este esqueleto ambulante,
llévame al laberinto donde se perdió la muerte
y la vida empezó viaje siempre hacia adelante.
A esta alta edad da lo mismo si sigo durmiendo,
si es así, simplemente desliza tus dedos sobre mí
tocando mis mejillas con un suave movimiento,
no te guardes nada, el amor de ti lo aprendí.
Me dormí sin conciliar sueño en los matorrales,
cuatrocientas batallas sostuvo mi corazón,
si perdí alguna, fue sólo para rendirme ante vos.
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