Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un café negro con azúcar
porque ya no tengo tus besos para endulzar,
ni la sombra ni el perfume de tu pelo
para perfumarme la ropa antes de marchar.
Una silla porque aunque tenga dos, eso no es compañía,
no por tener dos almohadas se duerme en pareja,
anoche soñé que soñaba con extraña ironía
adulterando las sábanas de una cama ajena.
Pon a tu nombre mis días que nunca amanecen
mis tardes que no tienen mañana
y los atardeceres de noches sin penas
en los que mis ganas de ti me enloquecen.
Jugaría hasta mis venas si con eso te rozo las manos
y mi sangre para que me llenen tus caricias,
ahora que ya sabes que te extraño
ten al menos la decencia de dejarme sin prisas
un amor en los labios.
Salomé que quiso pedir mi cabeza
sabiendo que tiene hasta mis huesos,
teniendo la plena certeza
de que rellena en mí todos mis pensamientos.
La ausencia es sentir tus pasos en cada zapato,
ver tu rostro deambular en cada mujer,
manosear el viento remoto que viaja a tu encanto
y desear el verano de tu piel en mi piel.
Si extrañar es igual que querer
entonces yo te quiero como ninguno,
pensándolo bien no preciso azúcar para este café
si no te tengo para el desayuno.
porque ya no tengo tus besos para endulzar,
ni la sombra ni el perfume de tu pelo
para perfumarme la ropa antes de marchar.
Una silla porque aunque tenga dos, eso no es compañía,
no por tener dos almohadas se duerme en pareja,
anoche soñé que soñaba con extraña ironía
adulterando las sábanas de una cama ajena.
Pon a tu nombre mis días que nunca amanecen
mis tardes que no tienen mañana
y los atardeceres de noches sin penas
en los que mis ganas de ti me enloquecen.
Jugaría hasta mis venas si con eso te rozo las manos
y mi sangre para que me llenen tus caricias,
ahora que ya sabes que te extraño
ten al menos la decencia de dejarme sin prisas
un amor en los labios.
Salomé que quiso pedir mi cabeza
sabiendo que tiene hasta mis huesos,
teniendo la plena certeza
de que rellena en mí todos mis pensamientos.
La ausencia es sentir tus pasos en cada zapato,
ver tu rostro deambular en cada mujer,
manosear el viento remoto que viaja a tu encanto
y desear el verano de tu piel en mi piel.
Si extrañar es igual que querer
entonces yo te quiero como ninguno,
pensándolo bien no preciso azúcar para este café
si no te tengo para el desayuno.