Horizonte.
Adelante.
Si es que todo regresa…
¿Adónde es que no estamos?
Entonces
la distancia,
ese náufrago triste
enjaulado de cantos.
Entonces
la nostalgia,
¿será este nuevo encanto?
un milagro predicho
por un poema inconcluso,
quizá.
Entonces
¿adónde es que volamos
para vernos y sernos
sin edad y sin pausa?
Si todo se desprende
de tus dedos,
que nada borre
tu nobleza peregrina,
compañera.
Tus pasos en el viento.
Tus ecos congregados
en verdes primaveras,
en barcas celestiales.
Que nada te detenga
la ternura,
la exquisita simpleza
de tus versos más rotos,
la palabra precisa,
nuestro mayor silencio,
¿será toda la herencia?
Cuatro pasos al mar,
es todo lo que tengo.
Cuatro versos,
quizá,
que no olvidó el olvido,
ni ningún espejismo.
La musa campesina.
La primera princesa,
La última.
Horizonte.
Adelante.
Entonces,
ya todo te recuerda.
Me hablan de ti
los niños,
los locos,
las iglesias.
Me hablan de ti los cerros
cuando duermo en sus valles.
Cuando te busco
en un grito infinito
en la cima del verde,
sin paredes ni calles,
con tu nombre en el alma,
de pié con un aliento,
con un último aliento
y un as en la palabra.
Cuatro pasos al mar
es todo lo que tengo.
Si es que todo regresa…
Recuerda,
la simpleza,
es tu mejor detalle.
Adelante.
Si es que todo regresa…
¿Adónde es que no estamos?
Entonces
la distancia,
ese náufrago triste
enjaulado de cantos.
Entonces
la nostalgia,
¿será este nuevo encanto?
un milagro predicho
por un poema inconcluso,
quizá.
Entonces
¿adónde es que volamos
para vernos y sernos
sin edad y sin pausa?
Si todo se desprende
de tus dedos,
que nada borre
tu nobleza peregrina,
compañera.
Tus pasos en el viento.
Tus ecos congregados
en verdes primaveras,
en barcas celestiales.
Que nada te detenga
la ternura,
la exquisita simpleza
de tus versos más rotos,
la palabra precisa,
nuestro mayor silencio,
¿será toda la herencia?
Cuatro pasos al mar,
es todo lo que tengo.
Cuatro versos,
quizá,
que no olvidó el olvido,
ni ningún espejismo.
La musa campesina.
La primera princesa,
La última.
Horizonte.
Adelante.
Entonces,
ya todo te recuerda.
Me hablan de ti
los niños,
los locos,
las iglesias.
Me hablan de ti los cerros
cuando duermo en sus valles.
Cuando te busco
en un grito infinito
en la cima del verde,
sin paredes ni calles,
con tu nombre en el alma,
de pié con un aliento,
con un último aliento
y un as en la palabra.
Cuatro pasos al mar
es todo lo que tengo.
Si es que todo regresa…
Recuerda,
la simpleza,
es tu mejor detalle.
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