Mr_Mazemaker
Poeta recién llegado
((Título original: "On/Off".))
Incapaz de sostenerte en una rama,
En una idea, en algo que te aquiete,
Avanzás de un lado a otro dibujando tus elipsis,
Constelaciones invisibles por el aire.
Sé que alguna de todas dicta
(Sin proponérselo, casi defensivamente) mi suerte;
Sé que es tu modo de disfrutar, esa corriente
De pensamientos, de ocurrencias que bailan frente a mí;
Justo frente a mí, que -¡juro!- puedo seguirlas.
Significan, por la propia cadencia,
Algo más allá de ellas mismas.
Yo no me opongo a ese fresco torrente de sucesiones
Que concatenás, como un niño que quiere mostrarle
A alguien que -¡de pronto!- le importa mucho
Los más preciados tesoros y secretos
Que habitan su longeva alma.
Luego de advertírtelo,
Comprendo que explicarte
Que tal derrotero me aleja un poco
De la capacidad cabal de disfrutar todo
Lo que das a luz en el mero hecho de nombrarlo
Es un acto mezquino y pesaroso de mi parte.
Lo que sentís es un colibrí que no para de volar.
Teme que lo atrape, teme morir entre mis manos,
Nacidas para darle a las cosas un lugar y algún sentido,
Una pausa, ahora tan angustiante
Como innecesaria.
Comienzo a instruirme, entonces,
El verdadero juego de escucharte
Aletear en las palabras,
A veces comentándote y otras
Un poco perdiéndome en las sílabas brillantes de tus plumas,
En tus cabriolas imposibles en el viento.
Comienzo a escucharte como se mira a un colibrí.
Aprendo a quererte suspendido en el cielo,
Brindándote las mejores flores de mí
Sin proponerte una jaula.
Incapaz de sostenerte en una rama,
En una idea, en algo que te aquiete,
Avanzás de un lado a otro dibujando tus elipsis,
Constelaciones invisibles por el aire.
Sé que alguna de todas dicta
(Sin proponérselo, casi defensivamente) mi suerte;
Sé que es tu modo de disfrutar, esa corriente
De pensamientos, de ocurrencias que bailan frente a mí;
Justo frente a mí, que -¡juro!- puedo seguirlas.
Significan, por la propia cadencia,
Algo más allá de ellas mismas.
Yo no me opongo a ese fresco torrente de sucesiones
Que concatenás, como un niño que quiere mostrarle
A alguien que -¡de pronto!- le importa mucho
Los más preciados tesoros y secretos
Que habitan su longeva alma.
Luego de advertírtelo,
Comprendo que explicarte
Que tal derrotero me aleja un poco
De la capacidad cabal de disfrutar todo
Lo que das a luz en el mero hecho de nombrarlo
Es un acto mezquino y pesaroso de mi parte.
Lo que sentís es un colibrí que no para de volar.
Teme que lo atrape, teme morir entre mis manos,
Nacidas para darle a las cosas un lugar y algún sentido,
Una pausa, ahora tan angustiante
Como innecesaria.
Comienzo a instruirme, entonces,
El verdadero juego de escucharte
Aletear en las palabras,
A veces comentándote y otras
Un poco perdiéndome en las sílabas brillantes de tus plumas,
En tus cabriolas imposibles en el viento.
Comienzo a escucharte como se mira a un colibrí.
Aprendo a quererte suspendido en el cielo,
Brindándote las mejores flores de mí
Sin proponerte una jaula.