Carmen Maria Sales
Poeta recién llegado
Azul camina descalzo entre ramas y hojas caídas
Animales fosilizados y marañas milenarias
con su luz de vela azul parpadeante en su acrobacia
Azul, galáctico romano, apadrinado por Hadas
Serpenteante entre esferas y multitudes metálicas
No me pidas que me aleje, que me pierda en la nostalgia
Mi corazón se ha astillado y ahora nada me salva
Cual mármol húmedo y frío, mi alma petrificada
reza por ti, suplica en ermitas derrumbadas.
Tú, que nunca me heriste, que me regalaste tu extraña
Costumbre de sonreír en las tempestades blancas
Te vistes de lluvia añil y te arrojas al mañana.
Tú, que nunca me protegiste del poder de tu mirada
me olvidas como a una paloma muerta en la desesperanza
y emerges de tu espesura envuelto en aves y plantas.
Azul, que en tu mano herida duerme un séquito de águilas
y en tu alma iridiscente se viste de plata el agua,
trasciendes todos los mundos y fronteras olvidadas.
Azul, que en tu boca fría nace un río de palabras
Permíteme que te admire desde mi manto de algas
antes de que me ahogue en una ciénaga amarga.
Animales fosilizados y marañas milenarias
con su luz de vela azul parpadeante en su acrobacia
Azul, galáctico romano, apadrinado por Hadas
Serpenteante entre esferas y multitudes metálicas
No me pidas que me aleje, que me pierda en la nostalgia
Mi corazón se ha astillado y ahora nada me salva
Cual mármol húmedo y frío, mi alma petrificada
reza por ti, suplica en ermitas derrumbadas.
Tú, que nunca me heriste, que me regalaste tu extraña
Costumbre de sonreír en las tempestades blancas
Te vistes de lluvia añil y te arrojas al mañana.
Tú, que nunca me protegiste del poder de tu mirada
me olvidas como a una paloma muerta en la desesperanza
y emerges de tu espesura envuelto en aves y plantas.
Azul, que en tu mano herida duerme un séquito de águilas
y en tu alma iridiscente se viste de plata el agua,
trasciendes todos los mundos y fronteras olvidadas.
Azul, que en tu boca fría nace un río de palabras
Permíteme que te admire desde mi manto de algas
antes de que me ahogue en una ciénaga amarga.