Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Empequeñecida, casi plana
me muevo al ras de la superficie.
Mis pies se alargan como tiras de papel.
He perdido proyección, digamos, que he perdido tercera dimensión.
No es posible imaginar hendiduras profundas,
ni montículos, ni suavidades oscilantes como de arena.
No es posible imaginar giros de ciento ochenta grados
que abarquen inmensidades estelares,
que provoquen espasmo, vértigo.
Esta planitud en más bien sentimental,
no tiene protuberancias que tengan que ver con "contigos" perpendiculares,
con "tús" tangentes, con "éres" adyacentes, con "te ".
Es un plano "yo", "mí", bidimensional.
Necesito un elemento que me permita hacernos volumétricos,
percibir el encanto del sólido espacio,
sus aristas, nítidas, filosas,
sus brillos, resplandores, refractándose a través de nuestra transparencia descomponiendo la luz,
construyendo cordilleras con suaves pelusas de pinos
cubiertas con abombadas nubosidades blancas,
proyectando sombras largas cuando nos pintemos de rojo al caer el sol,
desbocarnos en cascadas atronadoras nutridas de espuma y niebla,
desparramarnos sobre los campos en millares de minúsculas florecillas amarillas,
soplar huracanados arrastrando todo a nuestro paso,
precipitarnos blancos, cubriendo el mundo,
tiritar en témpanos,
hervir en géiseres,
cintilar en constelaciones.
¿Dónde estás tú, mi otra componente?
Quiero ser universo contigo.
me muevo al ras de la superficie.
Mis pies se alargan como tiras de papel.
He perdido proyección, digamos, que he perdido tercera dimensión.
No es posible imaginar hendiduras profundas,
ni montículos, ni suavidades oscilantes como de arena.
No es posible imaginar giros de ciento ochenta grados
que abarquen inmensidades estelares,
que provoquen espasmo, vértigo.
Esta planitud en más bien sentimental,
no tiene protuberancias que tengan que ver con "contigos" perpendiculares,
con "tús" tangentes, con "éres" adyacentes, con "te ".
Es un plano "yo", "mí", bidimensional.
Necesito un elemento que me permita hacernos volumétricos,
percibir el encanto del sólido espacio,
sus aristas, nítidas, filosas,
sus brillos, resplandores, refractándose a través de nuestra transparencia descomponiendo la luz,
construyendo cordilleras con suaves pelusas de pinos
cubiertas con abombadas nubosidades blancas,
proyectando sombras largas cuando nos pintemos de rojo al caer el sol,
desbocarnos en cascadas atronadoras nutridas de espuma y niebla,
desparramarnos sobre los campos en millares de minúsculas florecillas amarillas,
soplar huracanados arrastrando todo a nuestro paso,
precipitarnos blancos, cubriendo el mundo,
tiritar en témpanos,
hervir en géiseres,
cintilar en constelaciones.
¿Dónde estás tú, mi otra componente?
Quiero ser universo contigo.
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