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Un hermoso tejido de doloras que gimen dolores de amor. Excelentes metáforas para impregnar el misterio. Magnífico poema, Antonio.Los cristales advierten lagrimas heridas,
cuando la brisa empaña los ojos del amante,
Gracias, Miguel, por tu grata visita y tu agradable comentario. Es un gusto tenerte por aquí, compañero poeta. Me agrada sobremanera que te haya gustado la obra en exposición.Un hermoso tejido de doloras que gimen dolores de amor. Excelentes metáforas para impregnar el misterio. Magnífico poema, Antonio.
miguel
Gracias, Rosmery, por tu grata visita y tu agradable comentario. Te devuelvo el abrazo triplicado desde mi cálida tierra de los acordeones.La sensación del recuerdo que aguarda tu poema es bellísima y más como la complementas con imágenes surrealistas.
Un gusto leerte, Antonio, te abrazo desde la calurosa bahía.
Agradecido contigo, mi estimado Maramin, por tu agradable comentario y tu grata visita al sitio de mis letras. Me complace sobremanera que hayas encontrado agradable el sentir de mis letras.Excelente poema que llora el rechazo de la amada con excelentes metáforas. una delicia tu composición.
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Las formas diluidas del dolor abiertas en esa ramblas donde todo se diluye,Se pliega la lumbre a las hojas secas,
como se adhiere mi corazón al tuyo
No hay razón en los misterios del agua,
sólo la vida que transmite sin palabras
La parva se avienta sobre las eras,
para renacer sobre el ósculo sagrado
de la bendición del Dios omnipotente
¿Qué hiciste tú, para alimentar mi gula
por la ambrosía de tu amor ausente?
Nada, solo pedazos de un cariño derretido
en las ascuas de unas mieles sin esencia
La barca arriba a su puerto una mañana,
con la proa maltrecha por el largo viaje
Mi corazón está anclado a tu recuerdo,
bajo la niebla de un pasado venturoso
Los cristales advierten lagrimas heridas,
cuando la brisa empaña los ojos del amante,
rastros clarividentes de un naufragio de amor
en la pendiente sórdida de las olas que crecen
¿Qué hiciste tú, para salvarme del siniestro
en las horas que un ciclón me derribaba?
Nada... tu brújula marcó al norte de tu entuerto.
Se pliega la lumbre a las hojas secas,
como se adhiere mi corazón al tuyo
No hay razón en los misterios del agua,
sólo la vida que transmite sin palabras
La parva se avienta sobre las eras,
para renacer sobre el ósculo sagrado
de la bendición del Dios omnipotente
¿Qué hiciste tú, para alimentar mi gula
por la ambrosía de tu amor ausente?
Nada, solo pedazos de un cariño derretido
en las ascuas de unas mieles sin esencia
La barca arriba a su puerto una mañana,
con la proa maltrecha por el largo viaje
Mi corazón está anclado a tu recuerdo,
bajo la niebla de un pasado venturoso
Los cristales advierten lagrimas heridas,
cuando la brisa empaña los ojos del amante,
rastros clarividentes de un naufragio de amor
en la pendiente sórdida de las olas que crecen
¿Qué hiciste tú, para salvarme del siniestro
en las horas que un ciclón me derribaba?
Nada... tu brújula marcó al norte de tu entuerto.
Gracias, querida Mamen, por destacar esta obra. Es un honor para mi ser tenido en cuenta por ti en representación de MUNDO POESIA. Como siempre lo he expresado, este reconocimiento me incentiva a que el próximo poema sea mejor que el anterior.POEMA DESTACADO
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Seleccionado por el Jurado
Con todo el cariño
MUNDOPOESIA.COM
Se pliega la lumbre a las hojas secas,
como se adhiere mi corazón al tuyo
No hay razón en los misterios del agua,
sólo la vida que transmite sin palabras
La parva se avienta sobre las eras,
para renacer sobre el ósculo sagrado
de la bendición del Dios omnipotente
¿Qué hiciste tú, para alimentar mi gula
por la ambrosía de tu amor ausente?
Nada, solo pedazos de un cariño derretido
en las ascuas de unas mieles sin esencia
La barca arriba a su puerto una mañana,
con la proa maltrecha por el largo viaje
Mi corazón está anclado a tu recuerdo,
bajo la niebla de un pasado venturoso
Los cristales advierten lagrimas heridas,
cuando la brisa empaña los ojos del amante,
rastros clarividentes de un naufragio de amor
en la pendiente sórdida de las olas que crecen
¿Qué hiciste tú, para salvarme del siniestro
en las horas que un ciclón me derribaba?
Nada... tu brújula marcó al norte de tu entuerto.