Majorie pichardo
Poeta recién llegado
Podríamos devorar la luna con tan sólo los reflejos de aquellos ojos concomitante justo a la orilla del mar como si el deseo mismo fuera palpable ante esas miradas endogenas qué parecieran casi gritar cada sentir,cada latir.
Como si se tratase de la primera y última vez, cómo si no existiera el mañana ni la luz del día qué al amanecer nos alumbraria.
Nos acercamos lento, lento, primero las manos luego los cuerpos, hasta quedarnos atrapados en un cálido beso.
Como si se tratase de la primera y última vez, cómo si no existiera el mañana ni la luz del día qué al amanecer nos alumbraria.
Nos acercamos lento, lento, primero las manos luego los cuerpos, hasta quedarnos atrapados en un cálido beso.