Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me vienes a buscar a la salida del trabajo,
no te orientas bien,
te pierdes varias veces,
confundes los nombres de las calles sin rostro,
extraña geografía de jungla de ladrillos;
sólo mi nombre no te confunde en absoluto.
La brújula de tu piel se acerca,
a mi sonido de huellas
sobre las hojas caídas del otoño,
los adoquines duros
reblandecidos de lluvia,
el chorro de luz
que proyectan las farolas en la noche.
Tu piel, imán de mis manos,
calor para ellas sin sombra,
enredadera que conecta los opuestos
norte y sur de la misma cuerda,
me viene a ver antes que tu misma,
envuelta en ese aire que rodea todo
y se respira,
y me llena por dentro cada instante,
de lo que tú eres,
de lo que ahora somos.