Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se envejeció el amor y ya casi estaba sano,
decidió acogerse a la pensión,
y somos hoy dos tristes solitarios
abandonados a la emoción de ya no buscarnos.
Tiene fuerte resfrío y parece que no se cura,
muertos los dos miramos donde no hay sol
y sin quererlo vamos cavando la sepultura
de lo que ni siquiera el viento se llevó.
Que no nos duela esta condición de presos
con deseo de morir sin cumplir cadena perpetua,
ayer dijiste que cuando te vi
se miraba en mis ojos que ya no hay vuelta.
Entre las voces de los vecinos somos los complicados,
la causa muerta en el principio de la fe,
tú la princesa errante de los ahogados
y yo el blasfemo que no te sabe querer.
Se envejeció el amor y parece que ya agoniza,
camina con dos pies izquierdos sin dirección,
y anda desabrochada y arrugada la camisa,
cierra la puerta y que te cuide tan sólo Dios.
decidió acogerse a la pensión,
y somos hoy dos tristes solitarios
abandonados a la emoción de ya no buscarnos.
Tiene fuerte resfrío y parece que no se cura,
muertos los dos miramos donde no hay sol
y sin quererlo vamos cavando la sepultura
de lo que ni siquiera el viento se llevó.
Que no nos duela esta condición de presos
con deseo de morir sin cumplir cadena perpetua,
ayer dijiste que cuando te vi
se miraba en mis ojos que ya no hay vuelta.
Entre las voces de los vecinos somos los complicados,
la causa muerta en el principio de la fe,
tú la princesa errante de los ahogados
y yo el blasfemo que no te sabe querer.
Se envejeció el amor y parece que ya agoniza,
camina con dos pies izquierdos sin dirección,
y anda desabrochada y arrugada la camisa,
cierra la puerta y que te cuide tan sólo Dios.