No te vuelvas.
Tengo estrangulado el hilo de plata
de tu ombligo al mío.
He aprovechado el viento en contra
como cualquier cazador ante su presa.
No te gires,
aunque sientas un aliento pútrido
escalando por tu nuca nacarada;
Aunque en algún rincón del pecho
sientas que tu llama se apaga.
Sólo aguanta un instante más
y tú savia nueva a borbotones
calmará esta sed de décadas.
La sangre negra grita jubilosa,
la roja noche es bella y joven.
Ahora tú.
No te vuelvas…
Tengo estrangulado el hilo de plata
de tu ombligo al mío.
He aprovechado el viento en contra
como cualquier cazador ante su presa.
No te gires,
aunque sientas un aliento pútrido
escalando por tu nuca nacarada;
Aunque en algún rincón del pecho
sientas que tu llama se apaga.
Sólo aguanta un instante más
y tú savia nueva a borbotones
calmará esta sed de décadas.
La sangre negra grita jubilosa,
la roja noche es bella y joven.
Ahora tú.
No te vuelvas…