Por esa nuestra ciudad,
de las nubes que agasajan
y el póker de zánganos…
por añadir calidez, a esos, sus diseños de cafeteras grandes…
por que las buenas decisiones,
motivan a las cosas buenas de la vida…
ese ánimo, que recompusimos en mosaicos…
con un jardín con las cuatro espumas de una dádiva,
con un palacio dentro de un beso…
tras esa fe de princesas,
tras ese símbolo alado,
que contiene la intimidad de todos los grifos…
cada retorno, junto a remeros de los remedios,
y ballenas que devoran la niebla…
la flor del charol, en altas torres,
y el nido en el ombligo,
por ver acurrucarse dos tierras negras…
por ti, que mereces que yo sea bueno;
por cada desahogo,
donde me recibe,
con sus manos repletas de seres de luz.
de las nubes que agasajan
y el póker de zánganos…
por añadir calidez, a esos, sus diseños de cafeteras grandes…
por que las buenas decisiones,
motivan a las cosas buenas de la vida…
ese ánimo, que recompusimos en mosaicos…
con un jardín con las cuatro espumas de una dádiva,
con un palacio dentro de un beso…
tras esa fe de princesas,
tras ese símbolo alado,
que contiene la intimidad de todos los grifos…
cada retorno, junto a remeros de los remedios,
y ballenas que devoran la niebla…
la flor del charol, en altas torres,
y el nido en el ombligo,
por ver acurrucarse dos tierras negras…
por ti, que mereces que yo sea bueno;
por cada desahogo,
donde me recibe,
con sus manos repletas de seres de luz.
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