Maria Beatriz Vicentelo C
Poeta recién llegado
Romance de la Amante Rara
Relatarás algún día
que fui yo, una amante rara
entre virtuosa y celosa
y púdica y descarada
que gritaba que eras mío
que como tu esposa actuaba
que me convertía en loba
con quien flirtearte osara
y en el fondo de las cosas
en tu vida yo era nada
Una nada que fue todo
una nada que gozabas
No fui la genuina amante
jamás estuve en tu cama
ni me despojé de ropas
ni me recosté en tus sábanas
pero aún está el aroma
en tus cintas de almohada
aún están en la alcoba
mis corpiños y mis faldas
y el encaje de mis fustes
y mis enaguas bordadas
y mis ojos en tu esquina
devorándote con ansias
Ahí estoy flotando en sombras
desnuda y apasionada
ciñéndote la cintura
acariciando tu espalda
susurrando en tus oídos
mordisqueando tus nalgas
¡Ah! ¿Qué no soy tu amante?
¡Soy tu amante y con ganas!
Ni crepúsculos prohíban
ni litigue la alborada
que yo correré a tu lado
¡Así me maten mañana!
No hay, ni habrá fuerza en el mundo
que me aleje de tu alba
Ni relámpagos ni truenos
ni cruz, ni emblema, ni espada
Menos aguaceros, ríos,
precipicios ni quebradas
Que yo con tal de quererte
soy diosa o... ¡Toda una diabla!
¡Ah! Pídeme lo que quieras
¡Mas no que, de ti me vaya!
Ahora bien, la hora es corta
todo en esta vida pasa
y tal vez nos separemos
porque ¿seguro?... ¡No es nada!
Y yo te llevaré siempre
cual mi más bella añoranza
y en sentimiento estarás
¡Porque de ahí no te sacan!
Mas sé que tú contarás
que yo fui tu amante rara
que nunca fui tu mujer
pero fui quien más te amaba
quien te dio su corazón
con la mano abierta y franca
y en la otra, sea derecha
sea izquierda… ¡Te dio el alma!
Beatriz Vicentelo
Derechos Registrados
Relatarás algún día
que fui yo, una amante rara
entre virtuosa y celosa
y púdica y descarada
que gritaba que eras mío
que como tu esposa actuaba
que me convertía en loba
con quien flirtearte osara
y en el fondo de las cosas
en tu vida yo era nada
Una nada que fue todo
una nada que gozabas
No fui la genuina amante
jamás estuve en tu cama
ni me despojé de ropas
ni me recosté en tus sábanas
pero aún está el aroma
en tus cintas de almohada
aún están en la alcoba
mis corpiños y mis faldas
y el encaje de mis fustes
y mis enaguas bordadas
y mis ojos en tu esquina
devorándote con ansias
Ahí estoy flotando en sombras
desnuda y apasionada
ciñéndote la cintura
acariciando tu espalda
susurrando en tus oídos
mordisqueando tus nalgas
¡Ah! ¿Qué no soy tu amante?
¡Soy tu amante y con ganas!
Ni crepúsculos prohíban
ni litigue la alborada
que yo correré a tu lado
¡Así me maten mañana!
No hay, ni habrá fuerza en el mundo
que me aleje de tu alba
Ni relámpagos ni truenos
ni cruz, ni emblema, ni espada
Menos aguaceros, ríos,
precipicios ni quebradas
Que yo con tal de quererte
soy diosa o... ¡Toda una diabla!
¡Ah! Pídeme lo que quieras
¡Mas no que, de ti me vaya!
Ahora bien, la hora es corta
todo en esta vida pasa
y tal vez nos separemos
porque ¿seguro?... ¡No es nada!
Y yo te llevaré siempre
cual mi más bella añoranza
y en sentimiento estarás
¡Porque de ahí no te sacan!
Mas sé que tú contarás
que yo fui tu amante rara
que nunca fui tu mujer
pero fui quien más te amaba
quien te dio su corazón
con la mano abierta y franca
y en la otra, sea derecha
sea izquierda… ¡Te dio el alma!
Beatriz Vicentelo
Derechos Registrados
Última edición: